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Coronavirus: el impacto en la vida de una estudiante internacional en Australia

Source: Getty

Los estudiantes internacionales en Australia que se quedaron sin ingresos por la perdida de sus trabajos tras la crisis del coronavirus están luchando para revertir su situación. En entrevista con SBS Spanish, la colombiana, Ruth Ríos, comparte su experiencia.

Después de dos años de vivir en Australia, la estudiante internacional colombiana, Ruth Ríos, está preocupada por las repercusiones que la propagación del coronavirus está teniendo en su situación económica.

“Ha sido terrible, terrible para nosotros, no poder salir a trabajar ”, señala.

Ruth llegó a la ciudad de Melbourne desde Colombia en Septiembre 2017 para estudiar un curso de inglés y al terminarlo se inscribió en un diploma en Gerencia de Proyectos, en el Australian Pacific College en Melbourne, que todavía está completando.

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El colegio le demanda asistir a clases una vez por semana, todo el día, además de completar tareas para evaluación que ella entrega por Internet.

Aunque normalmente Ruth se despierta temprano para ir al colegio o trabajo, en la actualidad duerme hasta tarde porque ha perdido su fuente de ingresos y su colegio ha cerrado por la crisis del coronavirus.

“Trabajo para el MCG (estadio Melbourne Cricket Ground) y en eventos como la Formula Uno donde absolutamente todos mis shifts (turnos) fueron cancelados, porque no podemos tener contacto con la gente”, explica.

El Gobierno australiano ha instado al pueblo a practicar el distanciamiento social, pidiéndole a las personas que mantengan al menos 1,5 metros de distancia entre la persona más cercana.

También ha prohibido las reuniones en interiores no esenciales de 100 personas o más y reuniones al aire libre de 500 personas o más, medidas que han resultado en la cancelación de miles de eventos, perdidas económicas y puestos de trabajos.

“Yo tengo que seguir pagando arriendo -unos 800 dólares al mes-, mis cuotas de colegio, la comida que cuesta unos 300 dólares al mes, y también guardamos algo para el ocio, como para poder tomarte un café con una amiga para desconectarnos un poquito del ritmo de vida que nosotros llevamos diariamente”, dice Ruth.

Limitados por las restricciones en el número de horas que pueden trabajar legalmente -20 horas por semana-, un gran porcentaje de estudiantes internacionales trabaja en el sector de la industria hospitalaria, una de las más afectadas por las medidas contra la propagación de COVID-19.

“Todo el mundo de hospitality (hostelería) paró, absolutamente todos”, afirma.

En estos momentos los supermercados son los únicos que generan mayor actividad comercial debido a la ola compulsiva de compras, disparada por el pánico del coronavirus.

Productos como el papel higiénico, desinfectantes, harina, arroz y comida en lata están despareciendo de los estantes de los supermercados en pocas horas lo que ha llevado a los gigantes Coles y Woolworths a establecer límites a estos productos para asegurar el abastecimiento.

A la vez el Gobierno australiano anunció que permitirá a los principales supermercados ampliar las horas de trabajo para los estudiantes internacionales, para ayudar a satisfacer la alta demanda de artículos esenciales.

Para Ruth, esta es una buena noticia.

“Anoche recibí un correo que el supermercado Coles está necesitando personas entonces lo que hice fue reenviar la información a todos mis compañeros y estábamos intentando enviar hojas de vida a Coles”.

Ruth dice que irá personalmente a entregar su hoja de vida para averiguar qué posibilidades de trabajo existen mientras sigue estudiando.

Por el momento las restricciones del Gobierno que afectan a sitios donde se reúnen más de cien personas no se aplican a centros educativos y universidades, pero su colegio anunció el miércoles que cerrará sus instalaciones y que las clases serán virtuales.

Ruth explica que no le genera mayores inconvenientes completar sus estudios en línea.

El colegio también envió un aviso de reducción de las cuotas colegiales que los estudiantes deben pagar a fines de marzo debido a los cambios introducidos, un descuento que representa una ayuda importante para los estudiantes.

A la vez la pandemia también afectó los planes familiares de Ruth; la visita de su madre a Australia tuvo que ser cancelada antes de que el país cerrara sus fronteras a extranjeros.

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“Es una persona mayor que corría muchos riesgos”, señala.

Tampoco tiene suficiente dinero para visitar Colombia pero aclara que si lo tuviera no sería el momento adecuado para viajar, ni para ella, ni para la mayoría de sus colegas internacionales.

“Estamos quietos. No queremos viajar, ni siquiera salir fuera de Victoria porque no sabemos cómo vamos a volver a entrar. Tampoco queremos retornar a nuestros países porque es posible que en las escalas que tengamos que hacer, no nos dejen entrar y nos toque volvernos, y al devolvernos, de pronto no nos dejen entrar a Australia, porque la situación está cambiando diariamente”.

Por lo tanto Ruth opina que lo mejor que puede hacer es forjar lazos con otros grupos de estudiantes internacionales para apoyarse mutuamente.

“Lo que hicimos es internarnos en nuestras casas y tratar de buscar trabajo en sitios como Coles para sobrevivir de alguna manera mientras esta contingencia pasa, y unirnos”.

En términos de apoyo Gubernamental, Ruth siente que las autoridades la han abandonado, a ella y a muchos de sus compañeros.

“Tengo entendido que nosotros somos una de las fuentes de ingreso más importantes de Australia después de la minería, pero el ministro sólo está pensando en los colegios y las familias de los australianos, pero no está pensando en nosotros que tenemos que trabajar 20 horas, que tenemos que hacer muchos pagos porque la vida continua y no estamos recibiendo dinero.

“Entiendo que nosotros no estamos en nuestro país y que no somos australianos y que la prioridad la tienen ellos, porque este si es el país de ellos, pero vivo acá y soy una persona que puedo contagiar y soy una persona que también puedo llegar a un hospital y necesitar una cama y soy una persona que también come, vive y trabaja aquí”, señala Ruth.

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