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La coalición de Scott Morrison seguirá gobernando Australia

Australian Prime Minister Scott Morrison celebrates a remarkable victory. Source: AAP

El liberal Scott Morrison seguirá en el cargo de primer ministro de Australia tras una sorpresiva victoria en los comicios federales celebrados hoy sábado en el país, en los que se daba como favorito al Partido Laborista de Bill Shorten.

La coalición Liberal-Nacional liderada por el primer ministro australiano, Scott Morrison, ganó los comicios legislativos del sábado, a pesar de que las encuestas ponían como favoritos a los laboristas de Bill Shorten, de acuerdo a datos preliminares.

"¡Esta noche no se trata de mí ni del Partido Liberal, se trata de cada uno de los australianos que dependen de un gobierno que los ponga primero!", dijo un eufórico Morrison arropado por su familia y sus correligionarios que le cantaban ScoMo, ScoMo, en medio de un mensaje en el que llamaba a la victoria "milagro".

Las proyecciones de la Comisión Electoral Australiana dan 75 escaños a la coalición y 67 a los laboristas, aunque los resultados no son definitivos.

"Sin querer mantener falsas esperanzas, mientras aún faltan contar millones de votos e importantes escaños por finalizar, es obvio que los laboristas no serán capaces de formar el próximo gobierno", dijo  el líder opositor, Bill Shorten, al anunciar que dejará de ser el número 1 de los laboristas, aunque seguirá como legislador.

 

Bill Shorten concedes defeat during the federal Labor Reception on Election Day in Melbourne
AAP

Morrison ocupa el cargo desde hace 8 meses tras una revuelta interna en el Partido Liberal para desbancar a Malcolm Turnbull, quien a su vez le quitó el poder a Tony Abbott. Con los resultados electorales se perfila a gobernar con el mandato popular.

El gran perdedor entre los oficialistas fue el exprimer ministro Tony Abbott,  quien tras 25 años deberá ceder su escaño de Warringah a la independiente Zaly Steggall, mientras que  uno de los que reclamó la victoria con bombos y platillos fue el titular del Interior, Peter Dutton, quien retuvo su escaño de Dickson.

El Parlamento incluiría a los independientes Andrew Wilkie  y Steggall, Bob Katter, que representa los intereses rurales de Queensland, la representante de la Alianza de Centro Rebekha Sharkie y el legislador del Partido Verde Adam Bandt.

Con sus altos y bajos, el humor australiano del lado de los perdedores brilla con demandas a favor del "Quexit", el retiro de Queensland, que le dio el gran revés a los laboristas.

 Una campaña agresiva -

 La campaña fue una batalla a menudo vergonzosa, en la que Morrison --que se beneficia del apoyo mediático del magnate de medios de comunicación Rupert Murdoch-- armó un discurso negativo, advirtiendo que un gobierno laborista arruinaría una economía que ya está desacelerándose, recuerda la agencia de noticias AFP.

Hubo también mucha violencia, con candidatos agredidos y otros que tiraron la toalla debido a los ataques racistas y sexistas en las redes sociales.

Morrison tomó el poder en agosto tras un "golpe" en el Partido Liberal que marcó la salida del entonces líder Malcolm Turnbull, moderado y proclima, en la última de una serie de luchas fraticidas que convirtieron la política en Canberra en una mezcla de "Juego de Tronos" y "Los Juegos del Hambre".

Gran parte del gabinete de Morrison renunció o se volvió invisible debido a su impopularidad.

Por su lado, Bill Shorten, un exlíder sindical, se enfrentó a unos bajos índices de aprobación, pero a medida que se acercaban los comicios fue puliendo su candidatura.

Su elección dependía mucho de los resultados en Queensland (noreste) o en Victoria (sur), donde el clima es uno de los grandes temas de campaña.

El ganador tendrá que lidiar con la desaceleración económica y determinar cual será el lugar de Australia en el mundo. 


 

Source AAP - SBS
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