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La Defensa Australiana pronosticó “lo impredecible” un año antes de la crisis de COVID-19

A view of Empty rice and food aisles shelves at a supermarket in Brisbane. (Photo by Florent Rols / SOPA Images/Sipa USA) Source: Sipa USA Florent Rols / SOPA Images/Sipa

Un grupo de expertos en planificación de la Defensa australiana pronosticaron el año pasado una crisis similar a la que se vive por la pandemia de COVID-19, según un informe de la cadena local ABC

La crisis de COVID-19 provocó pánico en Australia, en donde los pobladores corrieron desesperadamente a los supermercados para comprar papel higiénico y otros productos básicos, aunque este escenario ya había sido vislumbrado por un equipo de expertos de la Defensa australiana.

La cadena local ABC obtuvo un documento confidencial que expone las “vulnerabilidades” de los servicios esenciales en un escenario de crisis mundial.

En este informe se determinó que la dependencia de Australia de las importaciones para la atención de la salud, el tratamiento del agua, el combustible y el mantenimiento eran vulnerabilidades fundamentales.


 Puntos destacados

  • La ABC obtuvo un informe confidencial que expone las vulnerabilidades de los servicios esenciales durante una crisis mundial.
  • El informe determinó que la dependencia de Australia de las importaciones para la atención de la salud, el tratamiento del agua, el combustible y el mantenimiento eran vulnerabilidades fundamentales.
  • Cada vez hay más llamamientos dentro del Gobierno Federal para una nueva estrategia de seguridad nacional que haga a Australia más autosuficiente.

En este contexto, los expertos han aumentado sus pedidos al Gobierno Federal para que se implemente una nueva estrategia de seguridad nacional que haga a Australia más autosuficiente.

En una reunión secreta celebrada un año antes en la ciudad de Melbourne, la directora de Preparación del Ministerio de Defensa, Cheryl Durrant, y un grupo de líderes de la industria australiana habían pronosticado un escenario sorprendentemente similar.

"Predijimos lo impredecible", expresó Durrant, que dejó el departamento en enero. Pasado tras 30 años de servicio.

“Sabíamos que los problemas, que podían ocurrir. Sabíamos que se necesitaban hacer varias cosas”, precisó.

Durrant considera que es su deber convencer a Australia a prepararse para un futuro incierto.

“Analicé la situación mundial…no es momento de parapetarse en un búnker en Camberra. Es un momento de crisis”, precisó.

La experta señaló que los riesgos se avalanchan como una bola de nieve contra Australia al mencionar el cambio climático, las tensiones entre China y Estados Unidos y el aumento de los sentimientos nacionalistas entre otros elementos que socavan la estabilidad mundial.

El colapso de los servicios esenciales en tres escenarios de crisis mundial

El informe encargado a Durrant establece una línea de tiempo respecto al colapso de los servicios esenciales en un período de tres meses si la crisis provoca una paralización del comercio mundial.

“Si se piensa en la crisis del COVID como un ensayo, es muy importante que aprendamos de ella”, indicó Durrant al insistir que es “esperar lo inesperado”.

La experta australiana preparó tres posibles escenarios de una potencial crisis: uno referido al impacto del cambio climático y los desastres naturales, otro que está dominado por el conflicto de las potencias mundiales y el tercero vinculado a una pandemia con tasas de mortalidad más grandes que las observadas durante la actual crisis de COVID-19.

En este análisis se analizó problemáticas como la escasez de combustible y energía en un escenario de guerra o el impacto de las cadenas de abastecimiento en la infraestructura nacional que apoya a las fuerzas armadas.

Para ello seleccionó casi una veintena de expertos de diversas áreas como la Ingeniería, la Salud Pública, la Energía, Hidrología, Minería y Telecomunicaciones.

Estos expertos no abordaron específicamente una crisis de pandemia, pero las conclusiones de los expertos indican que en un escenario de guerra, Australia sería gravemente impactada en la primera semana debido a la pérdida de empleos, el descontento social y el acaparamiento por parte de los habitantes del país.

Asimismo Australia, que importa el 90 por ciento de sus insumos médicos, agotaría sus provisiones en días, mientras que en una quincena sufriría por las restricciones de los equipos médicos.

Para  Durrant, el informe era una prueba de que los gobiernos australianos podrían haber estado mejor preparados cuando la pandemia afectó a los hospitales, los supermercados y se formaron colas den Centrelink.

"Nuestra planificación de la preparación fue probablemente un D-plus o un C-negativo, pero nuestra respuesta fue mucho mejor", acotó.

Las cadenas de abastecimiento

Actualmente el gobierno y las industrias australianas han visto sus vulnerabilidades y han tomado conciencia sobre la importancia de prepararse ante la posibilidad de una disrupción de las cadenas de abastecimiento por el impacto de la pandemia en la economía global.

Ya la crisis ha afectado el transporte de carga aéreo y marítimo en un contexto en que Australia depende mucho del comercio internacional, lo que pone al país en una situación vulnerable.

Los proveedores de agua y las empresas de tratamiento  están coordinando con las autoridades nacionales, mientras tratan de rastrear sus cadenas de suministro, identificar los cuellos de botella, almacenar más productos químicos y hacer frente a una competencia sin precedentes para el transporte marítimo, indicó la ABC.

La empresa utiliza productos químicos de China y otros países para tratar el agua y prevenir enfermedades en lugares cruciales de toda Australia, como hospitales, urbanizaciones, plantas de procesamiento de carne, centros comerciales e instalaciones mineras.

Potencial escasez de combustible

No hay señal más clara de la seriedad con que el Gobierno Federal está tomando los riesgos para Australia que su decisión de la semana pasada de ceder a años de presión e invertir en una reserva de combustible.

El Gobierno Federal ha sido advertido desde 2011 que las reservas de combustible de Australia son insuficientes para sostener al país a través de una crisis.

Según el informe de la Comisión de Defensa, Australia sólo dispone de suficiente combustible líquido para dos meses si se interrumpe el suministro mundial.

La escasez de combustible tendría un impacto devastador en todas las industrias australianas, incluido el transporte por carretera, y al no haber forma de trasladarlas, los abundantes suministros de alimentos de Australia comenzarían a agotarse en el primer mes de la crisis.

El Gobierno Federal aprovechará los precios bajos sin precedentes y gastará 94 millones de dólares en una reserva de combustible en los Estados Unidos para tratar de mantener a los proveedores de alimentos como Fruitman Sam en movimiento en una crisis, pero no tiene ningún lugar en Australia para almacenarlo.

En ese escenario extremo, el informe predijo que dentro de tres meses, la nación como la conocemos dejará de funcionar. Australia se vería sacudida por el descontento social y el desempleo generalizado.

Los servicios esenciales, incluyendo la electricidad y las telecomunicaciones, se desmoronarán porque las industrias dependen de las piezas de repuesto importadas.