SBS Radio App

Download the FREE SBS Radio App for a better listening experience

Advertisement
  • bilingual_speaker_2_by_getty_images (bilingual_speaker_2_by_getty_images)
La Pepi, nuestro personaje ficticio, te cuenta otra historia de inmigrantes en Australia como nosotros los hispanos, pero con final feliz, porque hay que estar orgullosos de lo que somos. Y advertimos que cualquier parecido con la realidad a lo mejor no es coincidencia, porque de la realidad a la ficción hay un paso...y viceversa.
Spanish
By
R.O., Presented by
SBS Spanish

21 May 2019 - 4:24 PM  UPDATED 27 May 2019 - 8:49 AM

¡Anda a tu país, aquí se habla inglés! Cuántas veces no nos hemos topado con esas experiencias o historias cuando estábamos hablando por teléfono o animadamente con algún familiar o amigo en el autobús o en el tren.. Y nosotros, claro, quedamos avergonzadísimos por haber sido expuestos por ser “wogs”, osea ese apelativo tan feo que se usaba para los de fuera. O sea, “excuse me con sorry”, como decía la finada Criss “yo hago un esfuerzo también por hablar tu idioma”. Aunque nos salgan la pronunciaciones fatales como Cronulla o Tullamarine, le ponemos, como dice ese valsecito, alma, corazón y vida, para hacernos entender.

Y claro, hay que hacer el esfuerzo para hablar el inglés en Australia, que es la tierra que nos acoge. Además hablando inglés podemos comunicarnos con los otros, hacer las compras, ir al médico, trabajar, hacer amigos...uff para qué enumerar tanto, si ya lo sabemos...pero en el espacio privado o en una conversación con alguien de nuestro idioma nadie nos prohíbe hablar el español en un país multicultural. 

 

¿A quién no le ha pasado en una fiesta hispana cuando somos mayoría y corre que si el jamón, o la pupusa, o la arepa (colombiana o venezolana ahí no me meto) o las empanadas, chilenas, peruanas o argentina, o las enchiladas, la música, las risas y las carcajadas y de pronto nos llega una persona de habla inglesa. Cara de Póker, ¡Glup! Tragan saliva algunos, con lo bien que íbamos ahora hay que traducir todo y las tres copitas que se llevan encima no ayudan...o a lo mejor sí. Y con esa incursión foránea de un lugareño en fiesta latina, empezamos con el medio español, el medio inglés, el inglés a media y algunos incómodos, especialmente el abuelito o la tía recién llegada, a la que estábamos agasajando, sonriendo a medias y asintiendo con el rostro. Esa es la fórmula infalible, hacer como que se dice sí, te sigo, y de cuando en cuando, con la sonrisa amable, “really?”. ¡Quién no ha tirado una de esas en una conversación en la que no entiende ni jota”. Eso sí, me dice la Camucha, que al amigo de su amiga le pasó que dijo "Oh, really? That's good!" cuando alguien le estaba contando que su mamá había muerto. Eso es un no, no, Vade retro.

Nadie dice que el proceso es fácil y seguro que te ha pasado que cuando intentas explicar algo en inglés, nada de física cuántica sino algo como pedirle al de la ferretería que se te ha roto algo y necesitas un ganchito o explicar qué hacías en tu país en inglés y no te entienden te dicen "sorry?" y tú dale con la misma historia y vienen los gestos de Charada y un pasito para adelante y otro para atrás para explicarlo todo y no te entiende. ¡Ay, qué dolor, acá!. Y si te explican algo y tú no entiendes y te lo vuelven a explicar y al final te dicen  "never mind" y se dan la vuelta y se van, eso vale un litro de helado y tres cajas de pañuelitos.

Sí pues, esto es parte de la vida del inmigrante, que aunque hable perfectamente el inglés, siempre se encontrará en este tipo de situaciones. Y algún bien harán las redes sociales porque si ya alguien se pasa de la raya diciéndote “anda a tu país, aquí se habla inglés” en el tren o en el autobús, siempre hay alguno que lo graba en su celular y lo pone en las redes sociales. Pero ya las cosas van cambiando, o eso parecen.  Ya hasta suena lindo que hablemos como la Sofía Vergara. Ahora mi hijo el Pepito no se avergüenza de hablar español delante de sus amigos en casa, tan fresco él, dice alguna cosa y se gira a decir, bien “snob” oye, para qué te cuento: “Perdonen, para los no bilingües esto significa”...ay como diría mi bisabuela “tan chiquito y cómo puede”.