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Maria Eva Duarte de Peron, waves to supporters in Buenos Aires Oct. 17, 1951 July 26, 2002 will be the 50th anniversary of her death. (AP Photo/Archivo Clarin)

Evita fue odiada y amada con intensidad a partes iguales y su influencia en la política del momento es indiscutible. La investigadora Fernanda Peñaloza nos ayuda a entender mejor su figura en el centenario de su nacimiento. Escucha el podcast.

By
Esther Lozano
Published on
Thursday, May 16, 2019 - 19:02
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25.11 MB
Duration
13 min 43 sec

Pocas personas tuvieron tanta influencia en la política de Argentina como la que ejerció Eva Perón, de la que este mes se cumple el centenario de su nacimiento.

María Eva Duarte nació en el pueblo de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919 en una familia humilde y con un padre que mantenía una doble vida con otra familia.

Con quince años se traslada a Buenos Aires a cumplir su sueño de ser actriz y consigue un cierto nombre en la profesión además de llevar un popular programa de radio. En 1944, María Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón con el que se casa dos años después.

En febrero de 1946, tras una campaña electoral en que la presencia de Evita fue importante, Perón es elegido presidente de Argentina. En su rol de primera dama, trabajó intensamente y montó la fundación Eva Perón, con la que creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, policlínicos, escuelas e incluso una ciudad infantil. Durante el año, brindaba asistencia a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.

La investigadora y profesora del departamento de estudios latinoamericanos y españoles en la Universidad de Sídney, Fernanda Peñaloza, explica a radio SBS Spanish esta fuerte influencia en el contexto de su época.

“En los años 40 las masas trabajadoras comienzan  a formar parte del espacio público, aparece el obrero como un sujeto histórico con una voz (…) El peronismo lo que hace es interpelar a estas voces que comienzan a surgir con bastante fuerza y Eva Perón es absolutamente instrumental al ser un puente entre el aparato estatal y la movilización de las masas”, explica Peñaloza.

Su figura fue odiada y amada con intensidad a partes iguales: unos la veían como una santa, una bienhechora, una revolucionaria, una mujer empeñada en que la justicia social llegara a cada rincón del país. Otros la juzgaron como ambiciosa, aventurera, resentida egoísta y falsa, cargada de odio y de hipocresía.

En los años 40 la presencia de las mujeres en la política argentina era prácticamente nula, y el origen de Evita resultaba contradictorio con las características que se pueden esperar en una persona en posiciones influyentes.  

“Ella pertenecía a una profesión que en esa época ser actriz o estar en el espectáculo era muy próximo a la prostitución, por lo que se cuestiona las cualificaciones de esta persona para estar en la arena pública, pero también se la cuestiona por ser una persona de baja moral y cuya formación educativa era bastante pobre. (…) La infantilidad con la que simplificaba los problemas de la nación”, señala Peñaloza.

La investigadora apunta a que la figura de Eva Perón se expone a múltiples interpretaciones, y no sin dificultades para los investigadores, dada la escasez de fuentes fiables que recojan información sobre ella, que además son muy contradictorias.

“Es casi imposible saber quién era Eva Perón, pero lo interesante es pensar en las distintas versiones de ella que circulaban y aún circulan en el imaginario popular”, asegura Peñaloza.

Peñaloza resalta que en los años 40 y 50 ser una mujer en la política era muy difícil, por lo que Eva Perón abrió un espacio para las mujeres que hasta ese momento no existía, al facilitar, entre otras cosas, el camino hacia el voto femenino.

La investigadora señala que parte de sus mensajes tienen aún actualidad al reivindicar un papel más activo de las mujeres y una mayor visibilidad y poder, que en ese entonces se encontraban relegadas casi en exclusiva al espacio doméstico.

“Era una mujer que estaba ocupando un rol que era de poder y eso era muy desestabilizante para las clases dominantes y para los hombres de la época”, asegura.

Peñaloza cree que la figura de Evita sigue polarizando a la sociedad argentina, dependiendo de la ideología del partido político que esté en el poder en cada momento.

“A Evita se la puede ver como una santa o como una prostituta, pero es interesante para mi aprender estas lecciones de la historia donde las mujeres estaban realmente luchando por abrir un espacio de visibilidad pública que entonces no se tenía”, afirma.

Eva Perón falleció por causa de un cáncer de útero el 26 de julio de 1952, con sólo 33 años y sin dejar hijos. Su velatorio duró más de 15 días.

La referencia más perdurable a Evita en el extranjero es sin duda el musical de mismo nombre producido por los ingleses Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, e inmortalizado por la canción «No llores por mí, Argentina».