El gobierno español impuso este sábado un confinamiento casi total para todos sus ciudadanos, que solo podrán salir a la calle por motivos laborales o por razones de primera necesidad como comprar comida, con tal de frenar la propagación del coronavirus.
Este encierro de aplicación inmediata anunciado por el jefe de gobierno, Pedro Sánchez, se incluye entre un amplio paquete de medidas por la declaración del estado de alarma durante al menos 14 días en el país, el segundo más castigado en Europa con más de 5.700 infectados.
Los ciudadanos solo podrán circular por la calle para ir o volver del trabajo, hacer la compra, asistir a mayores, niños o personas dependientes, pasear animales domésticos y acudir a centros sanitarios o entidades financieras en casos de fuerza mayor.
"Esta circulación habrá de realizarse individualmente, salvo en las personas con dificultad de movilidad", indicó Sánchez en su comparecencia al terminar un consejo de ministros extraordinario que se alargó más de siete horas.
El dirigente socialista había anunciado el día anterior la declaración del estado de alarma este sábado, pero sin detallar qué medidas se incluirían para frenar esta epidemia que, en menos de una semana, ha multiplicado por diez el número de contagiados.
"Las medidas que vamos a adoptar son drásticas y van a tener desgraciadamente consecuencias", advirtió Sánchez antes de detallar las decisiones tomadas por su ejecutivo.
Además de limitar la circulación de personas, el gobierno impone el cierre de todos los comercios y locales de ocio no indispensables, ratifica la suspensión de las clases ya aplicada en los últimos días y se dota de capacidad para intervenir bienes privados en sus esfuerzos contra el coronavirus.
Todos los medios civiles y militares, públicos y privados "se ponen a disposición del ministerio de Sanidad" en "todo el territorio español", dijo el jefe de gobierno.
En un país altamente descentralizado, con las competencias sanitarias en manos de cada una de sus 17 regiones, el estado de alarma permitirá a Sánchez y sus ministros asumir la gestión de todo el territorio.
"Esta es una batalla que vamos a ganar (…) lo importante es que el precio que paguemos por esa victoria sea el mínimo", afirmó el dirigente.
Francia cierra todos los locales públicos "no esenciales" y aumenta estado de alerta
Francia anunció este sábado el cierre a partir de medianoche (hora local) de "todos los locales públicos no esenciales", como bares, restaurantes y cines, y el paso a la fase 3 de la epidemia, que implica que el coronavirus está presente en todo el territorio.
Solamente podrán abrir los comercios relacionados con la alimentación, las farmacias, los bancos, los estancos o las gasolineras, precisó el primer ministro, Edouard Philippe, en rueda de prensa.
En cambio, sí que se celebrará la primera vuelta de las elecciones municipales el domingo, como estaba previsto, siempre que "se respeten estrictamente las consignas dadas de distancia y de dar prioridad a las personas ancianas y vulnerables", agregó Philippe, quien pidió "tranquilidad" y "civismo" a los franceses.
"Todos los servicios esenciales para la vida de nuestros conciudadanos continuarán abiertos", indicó el primer ministro.
"Los transportes urbanos seguirán funcionando", señaló, si bien el gobierno pidió a los franceses que limiten "sus desplazamientos y, en particular, eviten los desplazamientos interurbanos".
"Lo digo seriamente: todos juntos debemos mostrar más disciplina a la hora de aplicar estas medidas", insistió Philippe, recordando que "las primeras medidas de limitación de las concentraciones no se aplicaron a la perfección".
El primer ministro pidió que se reduzcan "las reuniones de amigos y familia" y el uso del transporte público, salvo para ir al trabajo, "si la presencia física en el puesto de trabajo es indispensable".
El balance de la pandemia mundial en Francia es de 4.500 afectados y 91 muertos, doce más que el día anterior.
"Estamos ante los inicios de una epidemia rápida en todo el territorio nacional, así que pasamos a fase 3", declaró en la rueda de prensa el director general de Salud, Jérôme Salomon.


