Las autoridades australianas acusaron ante la justicia a un hombre de 50 años, residente de Surfers Paradise, por un incidente que causó caos la noche del sábado en la terminal internacional del aeropuerto de Brisbane, en el noreste de Australia, y motivó la evacuación del lugar.
El hombre afronta un cargo por violar las órdenes en su contra por violencia doméstica, otro por acusar a una persona con un arma, robo y un tercero por agresión grave contra la Policía. Asimismo deberá responder a dos acusaciones por dar un testimonio falso, mediante el cual se podía inferir que tenía un plan para dañar o destruir una instalación de navegación del Estado, además de otras dos por formular una amenaza falsa de bomba, y por agresión simple.
La Policía aclaró que el incidente no sería un acto terrorista.
“Entiendo que el hombre se acercó a la mujer, la mujer era conocida por el hombre”, dijo el superintendente Tony Flemming, al explicar el incidente.
El incidente comenzó alrededor de las nueve de la noche del sábado en la zona de restaurantes de la terminal aérea cuando el acusado, después de pelear con una mujer, sacó un cuchillo y colocó un objeto metálico diciendo que era una bomba.
Él se encontraba en el aeropuerto con su esposa, su suegra y dos hijas, quienes estaban a punto de abordar un avión.
Una testigo, Zoe Bickerstaffe, dijo a la cadena local ABC que vio a un hombre mayor con un cuchillo pequeño y que el incidente parecía una "pelea familiar".
"[Él] se levantó y casi comenzó a perseguir a estas dos chicas más jóvenes que parecían ser parte de su grupo, tenía un cuchillo en la mano y luego las chicas comenzaron a gritar, todos empezaron a gritar y solo dijeron ‘salgan, tiene un cuchillo ", relató Bickerstaffe.
Según la cadena local ABC, algunos testigos aseguraron haber visto un cuchillo, así como haber escuchado disparos, aunque la Policía asegura que nadie ha resultado herido.
Tras la amenaza del hombre, las fuerzas de seguridad locales y la Policía Federal Australiana cerraron el aeropuerto por más de dos horas y suspendieron los servicios de trenes desde y hacia el aeropuerto de Brisbane, la capital del estado de Queensland.
Las autoridades confrontaron al hombre australiano, con origen en Oriente Medio. Después le dispararon balines no letales hasta que se rindió y se entregó a las autoridades.
Los disparos le dieron en el torso al hombre, pero éste no tiene heridas de gravedad, según fuentes policiales.
Una hora después de este altercado, la Policía acordonó un estacionamiento de vehículos cerca de la vivienda de este hombre, en Surfers Paradise, y evacuó el área aledaña, para inspeccionar el vehículo del acusado, aparentemente porque se sospechaba de la presencia de un detonador.
La zona de exclusión se levantó alrededor de la 01.40 del domingo.
El acusado tiene previsto comparecer ante un Tribunal de Magistrados de Brisbane el lunes.
Una portavoz del aeropuerto de Brisbane dijo que los vuelos fueron retrasados entre una y tres horas la noche del sábado, pero el domingo no se produjeron retrasos por este incidente.
