Vox, una formación hasta unos meses desconocida con un discurso ultranacionalista, antiinmigración y antifeminista a la que los sondeos otorgan más del 10% de los votos en un país donde la extrema derecha era residual, logró entrar al Congreso español con 24 escaños.
La irrupción en el Parlamento
“Podemos decir con tranquilidad a España que Vox ha venido para quedarse", clamó su líder, Santiago Abascal, al referirse a la formación que no logró los votos que esperaba y que puso en evidencia que el gran perdedor de la jornada fue el conservador Partido Popular, que con su joven presidente Pablo Casado perdió más de la mitad de los escaños y se quedó en 66.
“Tenemos que tener en cuenta que es una novedad en España, en donde no había este tipo de partidos o estaban silenciados”, comentó el politólogo de la Universidad de Griffith, Ferrán Martínez i Coma al contemplar la posibilidad de que su presencia en el Congreso pueda provocar una radicalización de los discursos de los partidos o condicionar las agendas. Image
Si bien Vox tiene mérito por los resultados alcanzados, el politólogo español consideró que “con esa retórica de reconquista, de estar invadidos, etc, etc. no puede llegar muy lejos”.
“Hay que tener en cuenta que Vox abiertamente representa la regresión en temas de fiscalidad, claramente no quiere bajar los impuestos, quiere eliminarlos. Quiere privatizar la sanidad, la educación, quiere pensiones privadas”.
“Si esas propuestas políticas no las moderan en cuanto se hagan más públicas, van a tener un techo de crecimiento. A día de hoy en España eso no vende”, criticó el experto en procesos electorales al señalar que en su país nadie se imagina la eliminación de las escuelas públicas.
Su presencia en el Parlamento es crucial para desarrollar sus discursos públicos más allá de las redes sociales y de los mensajes “que quepan en 140 caracteres”, comentó Martínez i Coma al hacer alusión a la popularidad que tuvo su campaña en Twitter.
El gran perdedor el tradicional Partido Popular
Según datos definitivos, el PSOE de Sánchez obtuvo 123 de los 350 escaños de la cámara baja, lejos de la mayoría absoluta, situada en 176 asientos. Pero a pesar de esa cifra, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo ha confirmado que el PSOE intentará gobernar en solitario, descartando un Gobierno con Unidas Podemos o con el partido de Albert Rivera.
"Si gobernamos con 85 escaños, podemos hacerlo con 123", afirmó Calvo. Si se aliara con Ciudadanos, que tuvo 57, el PSOE llegaría a 180, pero el líder del partido naranja ya ha dejado claro que su cordón sanitario se mantiene y no van a hacer presidente a Sánchez.

Por su parte, si renueva alianza con la formación de Pablo Iglesias, sumarían 165, 18 más que los tres partidos de derecha juntos. Previsiblemente, Sánchez podría sumar 6 escaños del PNV, 1 de Compromís, 1 del Partido Regionalista de Cantabria y dos de Coalición Canaria, aunque Oramas, la representante del partido isleño, ya ha defendido que no apoyará un gobierno con Unidas Podemos o independentistas. La suma, casi asegura a Sánchez la investidura sin necesidad de contar con un pacto con independentistas.
El Partido Popular (PP), bajo el liderazgo de Pablo Casado, fue el gran perdedor en estos comicios al obtener solo 66 escaños a pesar de la agresiva campaña que intentaba frenar la hemorragia de votos a favor de Vox o de Ciudadanos. Casado, de 38 años dirige el PP desde el pasado julio. Fue entonces cuando sucedió a un Mariano Rajoy descabalgado del poder por una moción de censura promovida por los socialistas, después de que la justicia acreditara que el partido se benefició durante años de una contabilidad ilegal, en la conocida como "trama Gürtel". Se trata de una macrocausa de corrupción, cuya sentencia condenaba entre otros al Partido Popular como partícipe a título lucrativo.

Apadrinado por el ex presidente del gobierno José María Aznar (1996-2004) y partidario como él de un PP más duro en lo ideológico, Casado ve con malos ojos el aborto y la eutanasia y propone intervenir de nuevo la autonomía y los medios de comunicación públicos catalanes para meter en cintura al separatismo a través del artículo 155 de la Constitución Española. De hecho llegó a asegurar que impulsaría dicho artículo en el primer Consejo de Ministros que presidiera, "con la extensión e intensidad que sean necesarias", aseguró.
“El PP es el principal partido conservador y ha perdido su vocación centrista”, precisó Martínez i Coma al recalcar que con Casado “el partido se ha derechizado”.
“La derecha se ha fragmentado ante el temor de una voz inaudita”, indicó el experto al considerar que esa división ha ayudado a los socialistas españoles.
