Raffaele Di Paolo no pudo ingresar a la escuela de medicina, pero eso no le impidió trabajar como especialista en fertilidad.
Durante más de una década, Di Paolo le dijo a varias mujeres vulnerables de los estados de Victoria y Queensland que era un ginecólogo y obstetra calificado, cuando en realidad era un homeópata.
Durante ese periodo el homeópata realizó una serie de extraños tratamientos y pruebas en sus pacientes. Uno de ellos consistía en extraer semen con una aguja de los testículos de los hombres sin usar anestesia. Otro era inyectar sustancias homeopáticas en el estómago y los glúteos de sus pacientes mujeres.
Finalmente la estafa lo llevó prisión. Sin embargo, la autoridad responsable del registro de profesionales médicos sólo pudo imponer una multa de $28 mil dólares.
Pero a partir de hoy, primero de julio, la Autoridad Australiana de Regulación de los Profesionales de la Salud (AHPRA) podrá imponer penas más severas, incluido un período máximo de prisión de tres años para aquellos que pretendan ser un profesional registrado.
En cuanto a las multas, éstas se duplicarán por ofensa de AU$30 mil a AU$60 mil para una persona, y de AU$60 mil a AU$120 mil para una corporación.
Es importante señalar que desde el 2014 las autoridades han procesado más de 50 casos de personas que se hacen pasar por profesionales de la salud.
El director ejecutivo de AHPRA, Martin Fletcher, señaló que los casos de profesionales de la salud falsos han incluido personas que se hacen pasar por dentistas, farmacéuticos, fisioterapeutas y psicólogos.
"Recibimos un flujo constante de este tipo de quejas y es un poco más común de lo que uno podría pensar", dijo Fletcher. Además, agregó que la gente tiene puesta su confianza en los profesionales de la salud, esperan que estén registrados y que cumplan con los estándares profesionales. "Es una grave violación de la confianza si resulta que la persona que están viendo simula estar registrada, cuando no lo está".
La Federación Australiana de Enfermería y Partería (ANMF) describió los cambios como importantes para proteger tanto a los profesionales registrados, como a los pacientes.
"El público deposita una gran confianza en las enfermeras y en el trabajo que realizan. Cualquier persona que afirme falsamente ser una enfermera traiciona esta confianza y debe enfrentar las consecuencias", dijo la secretaria federal de la ANMF, Annie Butler.
