Tras ese incidente, se generan dudas sobre la tecnología utilizada para monitorear al hombre en cuestión y la eficacia de dichos dispositivos para presuntos delincuentes liberados bajo fianza, según informa en una exclusiva el Sydney Morning Herald.
Xu Lin, de 29 años, fue una de las cuatro personas detenidas por la Policía Federal de Australia en enero de 2016, por su presunta participación en la importación de 159 kilogramos de metanfetamina y 340 kilogramos de efedrina, el precursor de drogas, en Australia. La droga estaba camuflada en taburetes y pequeños paquetes de sopa deshidratada.
La metanfetamina tenía un valor potencial en el mercado negro de más de 106 millones de dólares.
La Policía consideraba Lin como un "componente crucial" de un sindicato criminal australiano con nexos internacionales.
El Sydney Morning Herald reveló que Lin evadió a las autoridades hace casi un año mientras estaba en libertad bajo fianza, entre el 6 y el 15 de mayo. La última vez que se reportó en la comisaría de la Policía de Campsie, según las condiciones de su fianza.
Desde entonces no se sabe nada de él.
A Lin se le había impuesto una serie de condiciones, entre ellas una fianza de más de un millón de dólares y el uso de un brazalete de monitoreo electrónico administrado por la firma de seguridad global Attenti, cuyo costo él costeaba.
La compañía ha estado prestando servicios al sector de justicia penal durante 25 años, monitoreando a 200,000 personas en todo el mundo cada año.
El brazalete está diseñado para enviar una alerta automática a un sistema de monitoreo central si ocurre una violación, pero aunque el sistema envió varios correos electrónicos a una dirección de correo electrónico de AFP en el momento en que desapareció Lin, se cree que hubo inconsistencias en la forma en que se enviaron las alertas.
Estas incluían alertas enviadas a la cuenta personal de un oficial que estaba de licencia, lo que significa que los mensajes no se vieron por varios días hasta que el oficial regresó a trabajar.
El vicepresidente regional de Attenti, David Tombs, defendió la eficacia del dispositivo.
"En el caso del Sr. Lin, el dispositivo de monitoreo electrónico funcionó como debió en el diseño del sistema. El sistema informa automáticamente las violaciones que ocurren en forma de alertas a través de la dirección de correo electrónico de contacto proporcionada a Attenti por la AFP", dijo Tombs.
Asimismo indicó que la empresa ha presentado evidencia a una investigación del Director de la Fiscalía Pública de Nueva Gales del Sur (NSW, siglas en inglés)
"Attenti no tiene control ni conocimiento sobre qué acciones tomó la AFP en relación con las alertas".
El caso de Lin se mencionó recientemente durante una solicitud de fianza en un asunto no relacionado en el Tribunal Supremo de Nueva Gales del Sur, donde se sugirió que los sistemas alrededor del dispositivo habían "fallado".
Karthikeyan Kanagasabapathy, fiscal del Ministerio Público de Australia, utilizó mencionó el caso de Lin como un ejemplo de las posibles deficiencias asociadas con el monitoreo electrónico, en oposición a la solicitud de libertad bajo fianza.
