Los pacientes australianos, recibirán prescripciones genéricas por parte de los médicos en lugar de los nombres farmacéuticos comerciales. La medida gubernamental espera recaudar $1.800 millones de dólares, en ahorros al sistema en los próximos cinco años.
Algunos doctores han demostrado su preocupación acerca de la medida pues aducen que van a perder su independencia profesional.
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