Los incendios que se esparcieron en cuestión de minutos y ardieron en el norte del estado australiano de Nueva Gales del Sur destruyeron o dañaron seriamente unas 30 viviendas.
Ayer, la RFS (Rural Fire Service) emitió advertencias de emergencia para cuatro focos de incendio separados que ardían a unos 100 km una de otra en el norte del estado.
Aunque la amenaza inmediata de esos incendios ha disminuido, dos de ellos se unieron de la noche a la mañana.
Esas llamas en Drake y Busbys Flat han quemado hasta ahora más de 90.000 hectáreas de tierra.
El incendio de Long Gully, en Drake, arde desde hace cinco semanas.
En Queensland, los pronosticadores dicen que las temperaturas más frías comenzarán a aliviar las condiciones de los incendios forestales en toda la esquina sureste del estado, y que la clasificación de peligro de incendios bajará de severa a muy alta.





