La baja alfabetización hace que un tercio de los australianos sean vulnerables al desempleo y a la exclusión social.
La carga emocional, práctica y económica que sufren las personas con un bajo nivel de alfabetización puede ser grave, especialmente en el mundo de hoy en día que asume que casi todo el mundo puede leer y escribir. La Oficina Australiana de Estadística muestra que más de 7 millones de adultos en Australia carecen de las habilidades de alfabetización necesarios para la vida cotidiana. ¿Cual es ese porcentaje Claudiana si lo vemos estadísticamente?
Pues mira, uno de cada ocho adultos australianos puntúa en los niveles más bajos de alfabetización, mientras que uno de cada cinco tiene habilidades muy bajas en aritmética. Y hay datos muy relevantes, por poner un ejemplo, si en el año 11 y 12 de la escuela los niveles de alfabetización y aritmética son buenos, esto se asocia con un aumento del 10 por ciento de los salarios. Por el contrario, la baja alfabetización hace que un tercio de los australianos sean vulnerables al desempleo y a la exclusión social.
Es cierto que la tecnología está ayudando a algunas personas a completar las tareas diarias, por ejemplo con el uso de ordenadores y teléfonos inteligentes. También es verdad que para hacer algunas tareas no es necesario saber escribir. Hay personas que copian y pegan correos electrónicos, mensajes, o que utilizan el sistema de reconocimiento de voz de Siri en su iPhone, para dar instrucciones o dictar mensajes.
Hablamos con la antropóloga Rafaela López para entender mejor por qué se produce este alto índice de analfabetismo.