El padre del atacante contó que la masacre pudo haber sido motivada por odio hacia los homosexuales
En la que es la peor masacre por disparos que Estados Unidos ha tenido en su historia, Omar Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano de 29 años, penetró a Pulse, una discoteca gay, en Orlando, Florida, y hacia las 2 de la mañana del domingo empezó a disparar de manera indiscriminada contra los asistentes, matando a 50 personas y dejando otras 53 heridas.
Las autoridades de Florida declararon el Estado de Emergencia, y el hecho fue calificado por el presidente Barack Obama, como un potencial acto de terrorismo, pero también un crimen de odio.
Mateen fue investigado dos veces por posibles lazos con extremistas en 2013 y 2014 por el FBI pero nunca fue procesado.
Los medios, que citan fuentes de las fuerzas de seguridad, informaron que Mateen llamó al 911 poco antes de la masacre para expresar libertad con el Estado Islámico.
No obstante, familiares entrevistados dicen que Mateen, que trabajaba como guarda de seguridad, no era demasiado religioso pero tenía puntos de vista homofóbicos y golpeaba regularmente a su ex esposa.
Mientras Amaq, la agencia de noticias vinculada al autoproclamado Estado Islámico, publica que la organización armada ha reivindicado el ataque, diciendo que Mateen era uno de sus luchadores.
Carlos Cataño, periodista de Caracol Radio en Miami, en entrevista con Radio SBS, lamenta que la masacre esté siendo usada políticamente durante una divisiva campaña electoral.




