La OEA inició este jueves una auditoría de las elecciones del 20 de octubre en Bolivia en medio de choques en las calles entre oficialistas y opositores, que han dejado dos muertos y unos 140 heridos tras la cuestionada reelección del presidente Evo Morales para un cuarto mandato.
La revisión del escrutinio por un equipo de 30 técnicos fue acordada entre el gobierno boliviano y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pero la oposición la rechaza y exige la anulación de la votación.
La misión de la OEA revisará cuatro aspectos de los comicios: verificación de cómputos (actas y papeletas), verificación del proceso informático, el componente estadístico y las proyecciones, y la cadena de custodia de la votación.
La auditoría comenzó en medio de protestas y choques en las calles entre oficialistas y opositores, que comenzaron al día siguiente de los comicios y han dejado dos muertos a balazos y cerca de 140 heridos. Ambos bandos se culpan mutuamente por la violencia.
La Conferencia Episcopal Boliviana manifestó su esperanza de que la auditoría siente "las bases para un acuerdo y colaborar a la pacificación del país".
Morales insistió hoy en que la oposición puso en marcha un "golpe de Estado", que "ha fracasado", pero luego propuso una tregua a sus adversarios hasta que la OEA acabe la auditoría.
Entrevistados: el analista político en La Paz, Joaquín Sarabia; y el rector de la Universidad de San Andrés y ex defensor del pueblo, Waldo Albarracín.





