El Índice nacional de asequibilidad de alquiler o Rental Affordability Index (RAI), analiza el precio de los alquileres en relación con los ingresos del hogar y en función de los nuevos contratos de alquiler.
Hobart es la única ciudad capital donde la asequibilidad del alquiler ha caído por debajo del umbral crítico de 100 hasta un 93, lo que coloca los alquileres de esta ciudad en la categoría de inasequibles.
Esto significa que los hogares con ingresos promedio destinan el 30% de sus ingresos o más al alquiler.
Ellen Witte, de SGS Economics and Planning, asegura que “Hobart se encuentra en medio de la peor crisis de alquileres del país”.
“Los alquileres han aumentado en un 10 por ciento anual durante los últimos tres años. No importa cuánto trabaje, no podrá mantenerse al día con los aumentos de precios como este. El mercado está fallando y existe una necesidad urgente de que el gobierno intervenga.”
La segunda ciudad capital más inasequible es Adelaide, con un índice de 113, superando a Sídney, con un puntaje de 119. Los alquileres en ambas ciudades se consideran moderadamente inaccesibles.
Los inquilinos beneficiarios de Newstart, viven en la pobreza
Aunque en algunas ciudades como Sídney, la asequibilidad del alquiler ha mejorado marginalmente, la situación es insostenible para las personas que reciben las ayudas del gobierno de Newstart.
Estas personas destinan al menos un 77 por ciento de sus ingresos a pagar el alquiler en cualquiera de las principales ciudades del país.
Los altos precios de las ciudades les obliga a vivir en el extrarradio, lejos de las oportunidades laborales que les pueden ayudar a volver a integrarse en el mercado laboral.
Adrian Pisarski, director ejecutivo de National Shelter, organizaciónque publica el informe, asegura que “no hay un lugar en Australia donde una persona que recibe Newstart pueda alquilar de manera asequible”.
“La evidencia de la RAI es concluyente: todos los beneficiarios de Newstart que alquilan viven en la pobreza.”
Ellen Witte, insiste en la necesidad de aumentar los pagos de Newstart.
“Después de pagar el alquiler, no quedan suficientes recursos, y es posible que las personas ni siquiera puedan desembolsar dinero para ir a una entrevista de trabajo. Hay una necesidad urgente de aumentar la asignación de Newstart y proporcionar a estos hogares un camino para salir de la trampa de la pobreza”.
Pisarski asegura que ha habido un descuido en la política de vivienda en Australia desde hace 20 años y que llevará bastante tiempo rectificarla, por lo que está pidiendo al gobierno federal que aborde el problema y proporcione más fondos para viviendas de bajos ingresos.
"Realmente creemos que debe haber una estrategia nacional de vivienda para invertir en viviendas asequibles", dijo.
Estudiantes inmigrantes, entre los más afectados
Los estudiantes latinoamericanos recién llegados a Australia también sufren las dificultades del alquiler.
Aunque los salarios que reciben en Australia son más elevados que los que tenían en sus países de origen, el costoso pago semanal del alquiler se suma a los gastos de la escuela, lo que pone más presión aún a sus bolsillos.
Con la restricción que tiene el visado estudiantil, que permite trabajar un máximo de 20 horas a la semana, el salario de un estudiante está muy por debajo de los 1,100 o 1,500 dólares que pueden llegar a recibir en promedio un trabajador a tiempo completo a la semana, según el departamento de estadísticas de Australia.
La estudiante colombiana Dayanna Galvis, contó a SBS Spanish sus dificultades para mantenerse en Sídney.
“Si no tuviésemos la limitación de las horas (de trabajo) podríamos acceder a otro tipo de trabajos y sería más fácil el tema del arriendo,” dice Dayanna, quien es de profesión administradora de empresas.
Dayanna, además, carga con la responsabilidad de enviar todos los meses 700 dólares a Colombia para responder a un crédito de consumo que suscribió con un banco para cubrir los primeros seis meses de sus estudios.
Su estrés financiero, dice, lo vive la mayoría de los jóvenes latinoamericanos que llegan a Australia, pues la situación económica de sus países de origen les obliga a recurrir a una deuda ante la imposibilidad de ahorrar antes de emprender su viaje.
