El primer ministro australiano, Scott Morrison, junto a su titular de Defensa, Linda Reynolds, anunciaron el lunes que se aprobó la primera etapa de una gran inversión que llegará a los $3,000 millones de dólares en los próximos veinte años para modernizar a las fuerzas especiales.
En la primera etapa del Proyecto GREYFIN se dará $500 millones de dólares para la compra de chalecos antibalas, armamentos y otros equipos de tecnología de punta con el fin de combatir amenazas, entre ellas la terrorista.
"Siempre he dicho que la prioridad de mi gobierno es mantener a Australia segura. Por eso es que nos aseguramos de que los hombres y mujeres de nuestras fuerzas especiales tengan el equipo y la capacitación que necesitan para tener éxito en sus operaciones", dijo el mandatario australiano, Scott Morrison, en un comunicado.
La primera etapa de la financiación permitirá que las fuerzas especiales se relacionen con las organizaciones de inteligencia, innovación, ciencia y tecnología para que puedan evaluar las futuras amenazas que afronta Australia, y se espera que la industria local pueda satisfacer las necesidades de la Defensa australiana.
El anuncio se da en un contexto en que Australia está comprometida con Estados Unidos y la OTAN en reforzar la seguridad y la estabilidad de la región Indo-Pacífica y tras el pedido de Washington, que sopesa Camberra, para que envíe buques y aviones al estrecho de Ormuz, donde el mes pasado Irán capturó un petrolero con bandera británica.
