Boris Johnson ha sido durante años un rostro familiar en la política británica: para sus fans, un líder carismático, liberal y unificador; para sus críticos, un populista oportunista.
Ahora fue elegido primer ministro, con la promesa de sacar sin más demoras al Reino Unido de la Unión Europea.
Nacido hace 55 años en Nueva York, Johnson es hijo de un eurodiputado y bisnieto de un político turco. Educado en el exclusivo Eton y luego la Universidad de Oxford, desde pequeño mostró su ambición, según explica su biógrafo, Andrew Gimson.
"Es el hijo mayor y siendo muy pequeño dijo que quería ser el rey del mundo. Y se enojaba mucho si perdía en tenis de mesa o cualquier deporte"
En 1987 comenzó una carrera de periodista en The Times, que lo despidió un año después por inventar una declaración.
Después fue corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas, favoreciendo historias que ridiculizaban las regulaciones europeas y alimentando el euroescepticismo en su país.
John Palmer, exeditor europeo en The Guardian, explicó cómo le recuerda en esa etapa. "Su relación con la verdad era discplicente. Estaba bien si se amoldaba a su idea preconcebida de una historia, pero no tenía una relación muy convincente con la verdad cuando no concordaba con su narrativa simplista de casi todo", dijo palmer.
Fue elegido diputado por primera vez en 2001, pero adquirió rango de estrella a partir de 2008 al convertirse en alcalde de Londres, un cargo con mucha exposición pública, particularmente durante los Juegos Olímpicos de 2012.
En la mente de todos quedó la imagen de Johnson atascado en una tirolina durante los Juegos... una situación que gracias a su carisma logró transformar a su favor.
En 2016 se convirtió en la cara más visible de la campaña del Brexit.
Tras la renuncia del primer ministro David Cameron muchos lo vieron como su obvio sucesor. Pero retiró su candidatura tras perder el respaldo de un exaliado.
Fue entonces nombrado ministro de Relaciones Exteriores por la primera ministra Theresa May, algo que muchos vieron como un intento de mantenerlo cerca.
Pero su gestión estuvo marcada por controversias y acusaciones de graves errores diplomáticos. En julio de 2018 renunció en desacuerdo con el gobierno sobre la forma en que negociaba el Brexit, según explica Harry Mount, autor de 'The Wit and Wisdom of Boris Johnson'.
"Cualquiera encontraría casi imposible resolver este problema del Brexit. Y he pensado que es poco probable que él pueda. Probablemente será un desastre, pero hay una pequeña chance de que, con ese cerebro extraordinario, pueda lograrlo".
Ahora será él quien tenga la tarea de sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea... y mostrar qué clase de primer ministro pretender ser.
