La foto, tomada por el bombero John Lyons y compartida por The Wolfe Brothers, muestra a Jason Luck, John Kroczewski, Paul Catteral con las caras cubiertas de ceniza y un rostro que demuestra preocupación, agotamiento y probablemente desolación.
"Casi el 3 por ciento del estado ha sido destruido. Un amigo nos envió esta foto, mira a estos increíbles hombres, parece que han estado en una zona de guerra", se lee en el mensaje colgado en las redes sociales.
La foto fue difundida poco después de que otra casa más fuera destruida, elevando la cifra a siete.
La última propiedad fue calcinada por el incendio de Riveaux Road en el valle de Huon, al sudoeste de Hobart, después de que vientos cálidos y secos avivaron los incendios en todo el estado.
Hasta la fecha, cuatro casas han sido calcinadas en el valle de Huon y otras tres también fueron destruidas en el incendio de Great Pine Tier en la Meseta Central, confirmó el lunes el Servicio de Bomberos de Tasmania.
La última casa se destruyó el domingo por la tarde en medio del empeoramiento de las condiciones.
Asimismo, las autoridades están investigando informes de nuevas pérdidas de propiedad en el valle de Huon y en la meseta central del estado.
Las autoridades han rebajado la alerta de emergencia para incendios forestales en el centro de Tasmania que amenazaban a las casas en Reynolds Neck.
Pero aún siguen vigentes quince alertas para los incendios en todo el estado, algunas de las cuales comenzaron antes de la Navidad.
Cerca de 191,000 hectáreas han sido destruidas.
Los incendios han arrasado con la choza de un trampero, que tenía casi un siglo de antigüedad, y un daño significativo se ha causado en el popular Airwalk de Tahune.
En el suroeste del estado, se han carbonizado vastas extensiones de tierras silvestres.
El primer ministro Scott Morrison y el líder de la oposición Bill Shorten visitaron el centro de evacuación de Huonville, que ahora alberga a cientos de personas.
"A pesar de la ferocidad de estos incendios (...) el daño a la propiedad ha sido limitado en términos relativos", dijo el primer ministro.
Morrison elogió el trabajo de los bomberos y dijo que Tasmania dependerá de que sus australianos continúen visitando el estado de la isla e impulsen a la industria del turismo a recuperarse y reconstruirse.
"Hemos tenido alrededor de 1,500 combatientes rotando a través de este fuego y habrá más por venir en las próximas semanas. No ha terminado".
Mientras tanto, Shorten instó al gobierno a abrir su talonario de cheques y comprometer los fondos de recuperación necesarios.
"Ahora no es el momento de que el gobierno desaparezca", dijo.
Se espera que los equipos que lucha contra los incendios tengan un alivio ya que se pronostican lluvias el jueves.
"Lamentablemente, si no controlamos los incendios, todavía tendremos mucho trabajo por delante", dijo el director general de Servicio de Bomberos de Tasmania, Bruce Byatt.
