Las "cholitas" bolivianas están pasando por un proceso de transformación.
De ser mujeres rutinariamente estereotipadas y discriminadas estas mujeres de ascendencia indígena aymara y quechua están aumentando su influencia real en el mundo económico, político y de la moda en Bolivia.
Con sus trajes distintivos y elegantes que incluyen sombreros borsalino (sombrero tipo hongo), faldas coloridas que requieren de más de cinco metros de tela y trenzas largas, las cholas, o cholitas, como se las conoce cariñosamente, se están convirtiendo en una fuerza cultural en la sociedad moderna de Bolivia.
Hace apenas algunos años era común negarle a las cholitas entrada a ciertos restaurantes, taxis e incluso el transporte público, y durante generaciones, no se les permitió caminar libremente en la plaza central de la capital, Plaza Murillo, donde se encuentra el palacio presidencial, ni en suburbios ricos como la Zona Sur de la ciudad.

La sociedad boliviana percibía a las cholitas como personas de clase baja que debían quedarse en el hogar o trabajar como sirvientas o vendedoras ambulantes.
Pero todo esto está cambiando, sin prisa pero sin pausa.
En la actualidad las 'cholitas' bolivianas están haciendo olas en áreas que pertenecían al mundo de los hombres; por ejemplo la Lucha Libre, uno de los deportes más emblemáticos de países como México.
Con la creación de grupos de luchadoras femeninas como Las Cholitas Voladoras, el deporte está captando la atención de sectores adinerados de la sociedad boliviana e incluso interés internacional.

Las Cholitas Voladoras son un grupo de luchadoras femeninas que se presentan todos los domingos por la noche para luchar no solo contra otras mujeres, sino también contra sus homólogos masculinos.
Más que un entretenimiento y forma de generar ganancias, la lucha libre de las cholitas es una forma alternativa para que las mujeres bolivianas muestren su capacidad de competir en el mundo de los hombres.
Habiendo sido abusadas, humilladas y discriminadas a lo largo de la historia, el ring es un lugar donde las mujeres indígenas y mestizas pueden mantener la cabeza alta, mostrar su talento con orgullo y lograr la igualdad con los hombres.
El deporte también le brinda a las mujeres la oportunidad de ganar dinero. La mayoría de las cholitas provienen de familias con pocos recursos económicos y la lucha libre es una forma de mejorar su situación económica.

La lucha libre ha sido uno de los deportes más populares en Bolivia desde la década de los años cincuenta. Sin embargo, la lucha libre de las cholitas comenzó a ser reconocida como deporte 12 años atrás.
Esta disciplina comenzó como una crítica social entre las mujeres que sufrían abuso doméstico. Se utilizaba para que expresen su frustración y liberen el estrés. Pero recién se convirtió en un deporte serio cuando el luchador local y promotor Juan Mamani tuvo la idea de poner a las mujeres en el ring. Fue así como nació la oportunidad de hacer dinero.

Hasta ahora, las luchadoras cholitas han sido parte de los Titanes del Anillo de Mamani, que incluye luchadores masculinos y femeninos. Sin embargo, en 2011 muchas de las Cholitas decidieron separarse de los Titanes, controlados por hombres, y establecieron su propia asociación.
La lucha libre de las cholitas incluye una mezcla de acrobacias, rutinas divertidas de chica buena contra chica mala y enfrentamientos sumamente cómicos. Las audiencias pueden terminar en carcajadas, riéndose de las absurdidades de este deporte.
A pesar del drama y la comedia, las Cholitas se entrenan duro para perfeccionar sus movimientos y ejecutarlos sin lesionarse y sin herir a sus adversarios.
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