Liderada por el inspector general interino Mick Keelty, ex comisionado de la Policía Federal de Australia, la investigación intenta revisar los contratos para la distribución de los recursos hídricos del país con el fin de determinar si es posible encontrar más agua para los agricultores y comunidades afectadas por la sequía.
El ministro federal de Recursos Hídricos, David Littleproud, autorizó la investigación luego de reunirse con un grupo de granjeros profundamente preocupados por los efectos de la falta de lluvias y sequía.
El ministro ha dicho que si los estados no tienen nada que ocultar, deberían colaborar con la investigación.
"Si han hecho algo incorrecto, es mi trabajo identificar el error, pero necesito a alguien de confianza que pueda realizar esa tarea. Como inspector general, Mick podrá investigar las malas conductas”, dijo Littleproud.
La ministra de Victoria de Recursos Hídricos, Lisa Neville, advirtió que la investigación podría crear expectativas que pueden llevar a las comunidades a pensar de que habrá un aumento en la disponibilidad de agua.
Pero Keelty advirtió que si no puede avanzar con la investigación por falta de cooperación de los estados, tendrá que señalarlo.
"La falta de medición y telemetría se ha convertido en un gran problema. Por lo tanto creo que para aumentar la confianza, particularmente en tiempos de sequía, es importante asegurarnos de que los recursos hídricos que la gente está usando le corresponde y que todos están cumpliendo las reglas".
La ministra de Agua de Nueva Gales del Sur, Melinda Pavey apoya la investigación pero agregó en entrevista con Sky News que su estado no devolverá el agua que se había planeado retornar al medio ambiente.
"En Nueva Gales del Sur no podemos disponer de más agua. La meta de entregar 45.000 millones litros de agua (acordada en 2012) es imposible de cumplir para nuestro estado... no podemos encontrar agua en ningún sitio ", señaló.
Los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria quieren abandonar la fecha límite de 2024 para proyectos encaminados a devolver más agua al medio ambiente.
El portavoz del Tesoro de la Oposición Federal, Jim Chalmers, ha dicho que el desacuerdo entre los estados sobre la política hídrica se debe al desastre ocasionado por el Gobierno por su inhabilidad de diseñar planes claros sobre cómo avanzar.
"Hay agricultores que están enojados y australianos que están muy preocupados por la mala gestión de la cuenca del río Murray-Darling. Hoy el Gobierno tiene la oportunidad de arreglar el desastre que ha hecho con el agua, para elaborar un plan encaminado a lidiar con los problemas que han presentado los agricultores y que ha planteado la comunidad australiana en general ", dijo.
¿De qué se trata el plan de la Cuenca del río Murray-Darling y cómo funciona?
La cuenca del Murray-Darling es una gran área geográfica en el interior del sureste de Australia.
Su nombre se deriva de sus dos ríos principales, el río Murray y el río Darling y mide 3.375 kilómetros longitud.
Es una de las áreas agrícolas más importantes del país; se extiende por la mayor parte de los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria, el Territorio de la Capital Australiana y partes de los estados de Queensland y Australia del Sur.
Tratar de balancear las necesidades de todos los territorios que compiten por los recursos hídricos de la cuenca es una tarea que el Gobierno ha tratado de solucionar mediante políticas que a menudo han dividido y complicado la situación.
Eso se puso de manifiesto durante la sequía del Milenio (2002 y 2009), que llevó a la aprobación de la Ley de Agua del Gobierno de Howard en 2007.
El Gobierno se comprometió con 10 mil millones de dólares a lo largo de una década para tratar de alcanzar un acuerdo nacional sobre el uso del agua en la cuenca, con el fin de corregir la asignación excesiva de licencias de agua y devolver los recursos hídricos al medio ambiente.
El Plan 2012 de la Cuenca Murray-Darling fue el resultado de ese largo y doloroso proceso. En términos generales, planea eliminar 2.750 giga litros de agua de la agricultura de riega y devolverlo al sistema fluvial. A fines de junio de 2017, se habían recuperado un poco más de 2,080 giga litros a través de una combinación de compras gubernamentales de licencias de agua y mejoras de infraestructura financiadas por los contribuyentes.
Para que todos los estados que utilizan el agua de la cuenca se suscriban al plan, el Gobierno tuvo que dejar de lado algunos de los problemas más complejos y por lo tanto temas clave quedaron sin resolver en el documento que se convirtió en ley en 2012.
Específicamente, el plan incluía un 'mecanismo de ajuste' que podría usarse para cambiar el objetivo de recuperación de agua de 2.750 giga litros, pero el plan dejó a los futuros Gobiernos determinar cómo y cuándo eso debería suceder.
Por consecuencia, el momento de decidir ha llegado y las partes todavía no han encontrado consenso.
