La honestidad ha sido muy estudiada por psicólogos y economistas, pero poco en la vida real, y jamás en 40 países al mismo tiempo.
Pero esta vez un grupo de investigadores de universidades de Zurich, Michigan y Utah decidió poner a prueba el civismo de miles de personas alrededor del mundo a través de un experimento social que involucró billeteras "perdidas".
Asistentes del equipo de investigadores dejaron más de 17.000 billeteras idénticas en los mostradores de diversas instituciones como hoteles, bancos, museos y comisarías, entre otros, explicándole a un empleado haber encontrado la billetera en el suelo y pidiéndole que por favor se ocupe del asunto, porque, 'estaba muy apurado'.
Cada billetera, de plástico transparente, contenía en general tres tarjetas de presentación que incluía la dirección de correo electrónico. También llevaba una lista de compras y una llave. Algunas no tenían dinero pero la mayoría tenía lo equivalente a unos 13,45 dólares ajustados al poder adquisitivo local y en la moneda del país.
Los resultados
La revista Science publicó los resultados que revelan grandes diferencias entre los países. Suiza y las naciones escandinavas terminaron como las más honestas de la lista en el que Perú, Marruecos y China se situaron en los últimos tres lugares.
La proporción de billeteras devueltas superó el 70% en Suiza y Noruega. En China, en cambio, menos del 10% de los empleados retornaron una billetera vacía y más del 20% lo hicieron cuando tenía yuanes.
España quedó en el puesto 14 de los 40 países estudiados, con una tasa de devolución alrededor del 50-60%, y Argentina en el lugar 18 (40-50%). En Brasil, que se ubicó en el puesto 26, cerca del 50% de las billeteras que tenían dinero fueron devueltas frente al 35% de las que no contenían efectivo.
En Estados Unidos, Reino Unido y Polonia, los investigadores también dejaron billeteras con 94,15 dólares y los niveles de devolución llegaron a un 72%.
Sin embargo, un fenómeno importante fue observado en casi todos los países y las 355 ciudades incluidas en el enorme estudio; mientras más alta era la suma de dinero en la billetera, más personas contactaban a su propietario.
En el promedio global, el 40% de las billeteras sin dinero fueron devueltas, así como el 51% de las que contenían dinero.
La deshonestidad aparentemente no aumenta según el monto potencial de ganancia, lo que contradice la visión de un ser humano solamente motivado por el interés material.
Para el equipo de investigadores estos trabajos y otros sondeos complementarios muestran dos impulsos fundamentales del comportamiento humano: el altruismo, pero también el papel de la auto-imagen y el miedo de verse a uno mismo como un ladrón.
"Cuando la gente puede beneficiarse de forma importante de un comportamiento deshonesto, el deseo de hacerlo aumenta, pero el costo psicológico de verse como ladrón también aumenta y, a veces, este último domina al primero", escribieron los autores.
Como prueba de altruismo, aquellas billeteras que fueron dejadas sin llave fueron menos devueltas.
"Cuando hay dinero, la gente se hace la impresión de que está robando, y esa impresión crece a medida que el monto aumenta", dijo Christian Zund, investigador de la universidad de Zurich.
La riqueza o pobreza relativa, por otro lado, no fue suficiente para explicar las diferencias entre países, según Alain Cohn, profesor de la universidad de Michigan.Pero los valores culturales y el sistema político parecen influir.
Por ejemplo, en países donde los lazos familiares son históricamente fuertes menos billeteras fueron devueltas -Italia, por ejemplo, parece menos cívica que Francia.
Eso puede ser porque la gente se preocupa más por su círculo más cercano que por desconocidos, supone Zund.
En general, los países más democráticos y donde los ciudadanos sienten que son parte de la toma de decisiones puntúan más alto en honestidad cívica.
El equipo también pidió a 279 economistas predecir si las billeteras serían más o menos devueltas. Menos de uno de cada tres acertó los resultados.
Lo que sugiere, según Cohn, que "incluso los expertos suelen tener una visión pesimista de las motivaciones de las personas".
"Las personas son más honestas de lo que creemos", estimó.
