El líder del Partido Laborista, Anthony Albanese, anunciará este fin de semana cambios en su Gabinete en la sombra, antes de las elecciones federales previstas para este año, con el fin de lograr recuperar el terreno político perdido frente a la coalición Liberal-Nacional desde que se produjo la pandemia de coronavirus hace un año.
Albanese desestimó los rumores sobre un aparente golpe velado de liderazgo, dijo que esperaba aprovechar la remodelación de su Gabinete para destacar las prioridades del Partido Laborista, que está ensombrecido por la fuerte popularidad del primer ministro, Scott Morrison, que se ha fortalecido por la respuesta del gobierno frente a la pandemia de la COVID-19.
"Se anunciará el fin de semana y lo estoy hablando con los colegas, y estoy seguro de que conseguirá un equipo más fuerte de cara al futuro, con las personas adecuadas en los puestos adecuados".
"De lo que se tratará en las próximas elecciones es de... quién tiene un mejor plan para el futuro para ofrecer una economía más fuerte, una sociedad más justa y hacer frente a retos como el cambio climático", precisó Albanese en una entrevista con el programa 7:30 de la ABC, al insistir en que cree que su partido estará “ muy bien posicionados para ello".
Puntos destacados:
- El líder del Partido Laborista Australiano, Anthony Albanese, anunciará la recomposición de su Gabinete en la sombra este fin de semana poniendo énfasis en el cambio climático y la economía.
- Se prevé que ponga a Chris Bowen, de la facción derecha del partido, en lugar de Mark Butler en la cartera de clima y energía.
- Se desconoce en qué cambiará la política frente al cambio climático de los laboristas.
Butler: de paladín contra el cambio climático a defensor de los ancianos
Según el diario The Sydney Morning Herald, Albanese pondrá a Chris Bowen, de la facción de la derecha laborista, en la cartera de clima y energía que tenía durante mucho tiempo Mark Butler, de la facción de la izquierda laborista, quien pasará a ocupar la cartera de Salud y la Tercera Edad.
Algunos comentaristas políticos creen que el paso de Butler a esta nueva cartera será una gran contribución dado que ya fue ministro de la Tercera Edad durante la era de Julia Gillard y actualmente el gobierno de la coalición Liberal-Nacional afronta fuertes cuestionamientos por su programa de vacunación y las respuestas a la comisión que investigó el trato a los ancianos, incluyendo durante la segunda ola de COVID-19 en Australia.
Pero otros indican que Butler fue, durante el gobierno del laborista Kevin Rudd, el encargado de la cartera de Cambio Climático hasta que Tony Abott la anuló con la llegada al poder de la coalición Liberal-Nacional.

Sin embargo, no está claro qué pasará con los planes de los laboristas para establecer objetivos provisionales de reducción de las emisiones contaminantes para 2030 o 2035, que hasta ahora defendía un plan de reducción de 45 por ciento de las emisiones contaminantes para el año 2045.
El objetivo climático es un asunto clave en momentos en que el gobierno del primer ministro australiano, Scott Morrison, mantiene una política de recuperación económica basada en la explotación del gas y del carbón y asegura que “cumplirá y superará” su objetivo de reducir entre 26 y 28 por ciento sus emisiones contaminantes.
Sin embargo, los detractores del gobierno, así como los expertos y defensores del medioambiente consideran que Australia no hace lo suficiente para hacer frente a la emergencia climática y exigen que se comprometa, como muchos países, a tener cero emisiones para el año 2050.
Pero de acuerdo al diario The Age el recién creado Panel de Objetivos Climáticos sitúa a Australia en la senda del incumplimiento de nuestros compromisos de París en materia de emisiones de carbono a un límite de incremento de 2 grados como máximo, en el que se requería un recorte de las emisiones del 50% para 2030. Por otro lado, el objetivo más ambicioso de 1,5 grados requeriría un objetivo de reducción del 74% para 2030 y emisiones netas nulas para 2035.
¿Tambalea el liderazgo de Albanese?
El previsto cambio de cartera ha sido acogido con satisfacción por el ex portavoz de Recursos Joel Fitzgibbon -que, abandonó el Partido Laborista en noviembre pasado y que argumenta que el Partido Laborista se está inclinando demasiado a la izquierda y está perdiendo su contacto con las bases tradicionales.
Por otro lado, la semana pasada, el ex líder laborista Bill Shorten lanzó lo que muchos interpretaron como un golpe apenas velado a su sucesor por adoptar una agenda política "diminuta" en la oposición e instó a sus correligionarios a "defender algo" si quería ganar.
Por otro lado, Albanese aseguró que su liderazgo era "seguro".

"Mi ambición nunca ha sido sobre mí mismo, sino sobre lo que los gobiernos laboristas pueden lograr para el tipo de gente con la que crecí", dijo, habiendo sido criado por una madre soltera en una vivienda pública del centro de Sídney.
A finales de 2020, los laboristas se situaban por detrás del Gobierno por un estrecho margen de 49% a 51% en las preferencias de los dos partidos en Newspoll.
Las elecciones federales podrían celebrarse a finales de este año, aunque Morrison dijo recientemente que planeaba unas elecciones en 2022.
En 7:30, Albanese tuvo un momento incómodo cuando le preguntaron respecto a los rumores de que el nivel de "desconfianza" dentro del caucus era casi tan malo como en los peores tiempos de Rudd-Gillard.
"Bueno, no creo que eso sea correcto. No creo que sea la caracterización correcta", dijo Albanese.

Aunque no hay un líder alternativo claro, la ministra de Educación en la sombra, Tanya Plibersek, el tesorero en la sombra, Jim Chalmers, y Bowen se consideran posibles candidatos, junto con el anterior líder, Bill Shorten, que dijo el domingo que había aprendido de llevar demasiadas políticas a las elecciones de 2019.
Casualmente Tanya Plibersek ha esbozado en el diario The Australian una visión del gobierno laborista después de la pandemia, en la que insta al partido a recuperar el legado del primer ministro Ben Chifley, y crear una plataforma centrada en el pleno empleo, los salarios altos y una jubilación digna.
