El Partido Laborista se aseguró un segundo mandato en el estado australiano de Victoria, cuya capital es Melbourne, en los comicios del sábado en los que los electores votaron contra “el miedo y la división”, según dijo su premier, Daniel Andrews.
“En una victoria comparable a las arrasadoras victorias logradas por Steve Bracks en 2002 y John Cain en 1982. Se apreciaron cambios en las intenciones de votos de hasta el 10% a favor de los laboristas en los escaños de los suburbios orientales, que se inclinan tradicionalmente por los liberales “, apuntó el periodista Ben Potter, en un artículo en The Australian Financial Review.
Tal y como prometió Andrews, su equipo retomará su trabajo sin pausa tras la abrumadora Victoria en los comicios estatales en el estado de Victoria, en donde el líder opositor, Matthew Guy, afronta una fuerte presión por los resultados que han sido calificados como “un baño de sangre”.
Y es que se pronostica que los laboristas tendrán al menos 55 de los 88 escaños de la Asamblea Legislativa. Esto supone que suman al menos 15 representaciones más en relación al mandato anterior.
“El pueblo de Victoria ha apoyado de forma abrumadora un plan positivo y optimista para nuestro estado”, dijo Andrews en un triunfante discurso frente a sus seguidores en el que aseguró que “tenemos en gobierno más progresista de la nación. Somo esl estado m'as progresista de la naci'on”.
“Ellos lo han hecho en números récord y al mismo tiempo han rechazado el camino del miedo y la división”, manifestó Andrews, al recalcar que su gobierno se asegurará, de que “al margen de cómo se ha votado, tengamos mejores escuelas, hospitales y las infraestructuras que necesitamos”.
El premier de 46 años y líder de los laboristas en Victoria desde 2010 agradeció a los voluntarios, a su familia, incluyendo a sus tres hijos, quienes, según dijo, “son el futuro y la razón por la que luchamos duramente por las cosas en las que creemos”.
Asimismo agradeció a Guy por concederle la Victoria en una llamada personal el sábado.
Guy pidió a sus correligionarios a unirse.
“Necesitamos estar unidos y centrarnos en nuestros oponentes y seguir jugando”, acotó.
La coalición Liberal-Nacional tendrá en el próximo mandato de Andrews una posición difícil dado que obtendrá menos de 37 escaños, de los cuales hasta el momento se han confirmado solamente 16 de ellos.
El Partido Verde, que esperaba un gobierno minoritario, no tendrá un papel decisivo en los próximos cuatro años.
La líder del Partido Verde en Victoria, Samantha Ratnam, dijo que tiene confianza en que su partido minoritario pueda obtener dos escaños más en la Cámara Baja estatal.
Según el experto en estadísticas de la Universidad de Melbourne, Andrew Beaumont, los laboristas en Victoria, que ya estaban en el poder, tuvieron la ventaja de que el gobierno federal de la coalición sea impopular.
“La salida de (el ex primer ministro australiano) Malcolm Turnbull (a raíz de una revuelta interna este año) no fue acogida por los votantes con altos niveles de educación y esto contribuyó al rechazo en las urnas frente a los liberales”, precisó Beaumont en un artículo de opinión en la revista de análisis político The Conversation.
El resultado contundente se produce después de una campaña electoral de cuatro semanas en la que Andrews puso énfasis en el proyecto de transporte de su gobierno valorado en unos 80.000 millones de dólares, así como las mejoras en las escuelas y hospitales de cara a las necesidades de la creciente población de Victoria.
Por su lado, Guy trató de explotar el temor de la comunidad ante incidentes terroristas como el mortal ataque de Bourke Street en el actual mes de noviembre y la violencia de las pandillas de jóvenes sudaneses con un paquete de leyes y órdenes estrictas contra la delincuencia.

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