El primer ministro australiano, Scott Morrison, hizo oídos sordos a las súplicas de una mujer atrapada con sus dos hijos en un campo para las familias del Estado Islámico para que la ayuden a retornar al país porque sus hijos se encuentran enfermos y necesitan alimentos.
“Ellos deben responsabilizarse por las decisiones de unirse a los terroristas que pelean contra Australia. No voy a poner a los australianos en riesgo para intentar extraer a la gente de esas situaciones”, dijo Morrison a periodistas en la ciudad de Melbourne.
Sus declaraciones se dan después de que la cadena local ABC difundiera una entrevista con una mujer australiana que está, junto a sus dos hijos, en el campo de refugiados Al Hawl en Siria para las familias del Estado Islámico.
La mujer no identificada, quien se cree es Zehra Duman, una joven conocida por hacer campaña en las redes sociales a favor de la milicia extremista, comentó a la ABC que su hijo de dos años y su hija de seis meses están enfermos y desnutridos y expresó su deseo de regresar al país.
“Mis dos hijos están enfermos (Mi hija) está desnutrida, ella está muy delgada”, comentó la mujer, al agregar “no tengo dinero, no me dejan tener dinero. No nos dan comida y no nos dejan tener contacto con nuestras familias”.
“Entiendo que tienen rabia contra nosotros pero los niños no deben sufrir. Saben que mis hijos tienen el derecho de ser tratados como niños normales”, recalcó.
A finales de febrero, la madre de Duman habló con la cadena local SBS y manifestó el deseo de su hija de retornar.
" Quería que yo fuera y no puedo hacerlo. Pero el Gobierno australiano debería hacerlo", dijo Ossie -que no quiso dar su nombre entero- al programa Dateline.

Zehra Duman, que dejó Australia en 2014 con 19 años, es una de las mujeres extranjeras más conocidas que se ha unido al EI, al haber utilizado las redes sociales para alentar a otras mujeres a seguir sus pasos e incitar a la violencia contra los países occidentales.
La australiana, que se casó con el fallecido combatiente australiano Mahmoud Abdullatif, estaría junto a otras extranjeras como la británica Shemima Begum y la estadounidense Hoda Muthana en el campamento de Al-Hol, donde hay refugiadas unas 40.000 personas.
Pero Morrison recalcó “que ellos pusieron a sus hijos en esta horrenda posición” y por ello “deben responsabilizarse de haber decidido unirse con terroristas que pelean contra Australia”.
“Creo que los niños son víctimas inocentes de los actos terroristas de sus padres”…pero si éstos deciden retornar “enfrentarán todo el peso de la ley. La gran tragedia es cómo estos niños quedan atrapados en los crímenes contra Australia que cometen sus padres”.
Desde 2014, Australia ha aprobado una serie de leyes contra el terrorismo islámico, incluida una que permite retirar la ciudadanía a combatientes con doble nacionalidad que viajaron a Oriente Medio para luchar contra el EI.
