El primer ministro australiano, Scott Morrison, no visitará al gobernador general, Peter Cosgrove, el día de hoy. El mandatario intenta aprovechar la semana para promocionar los beneficios del presupuesto, que fue recientemente anunciado y que se centra en rebajas tributarias.
La demora responde a que Scott Morrison, busca ganar tiempo para reforzar sus mensajes respecto a la economía y la seguridad nacional. La demora en la convocatoria le da la ventaja de extender su acceso a los fondos de los contribuyentes destinados a la publicidad de programas y políticas gubernamentales.
Según información obtenida por SBS World News. Morrison no convocará a elecciones hoy, tal y como se esperaba, sino que lo hará el próximo fin de semana. De cumplirse este pronóstico, los comicios no se celebrarán hasta el 18 de mayo.
“Todos estos tíos (reporteros) creen que iré a Camberra por la mañana”, dijo ayer Morrison en la apertura de la temporada de rugby de los escolares del primer grado en su escaño de Cook, en el sudeste de Sídney.
Hasta el viernes se creía que Morrison iba a convocar este fin de semana a la celebración de elecciones para el 11 de mayo.
Pero pronto vienen los feriados de Semana Santa y del día de Anzac en medio de la campaña electoral, lo que afectaría administrativamente al proceso. Las elecciones en Australia tienen que ser convocadas 33 días después de la emisión de un decreto o “writ” por parte del gobernador general, quien es representante de la reina Isabel II, la jefa de Estado del país.
Con la demora, los electores australianos no acudirán a las urnas hasta por lo menos el 18 de mayo.
El tesorero federal, Josh Frydenberg, dijo el sábado a periodistas que la fecha de los comicios es una decisión que le compete al primer ministro únicamente.
“Se producirá en su debido tiempo. Tendremos pronto una elección, pero la pelea es clara”, dijo el jefe de Economía de Australia.
¿Qué pasará entonces?
En estos días los electores serán bombardeados con campañas publicitarias gubernamentales. Una junta independiente aprobó desde enero un total de 15 campañas, las cuales cuestan a los contribuyentes unos 47 millones de dólares.
Así, los candidatos se dedicarán a promover los recortes tributarios propuestos en el presupuesto gubernamental, las inversiones en carreteras y líneas ferroviarias, y el pago único para subvencionar los costes de electricidad para los receptores de las ayudas de seguridad social y jubilados.
El potencial revés que puede sufrir el gobierno con la demora es que el Senado, en donde el gobierno no tiene mayoría y debe negociar los votos con los independientes y partidos minoritarios, aún seguirá debatiendo asuntos del presupuesto en sus sesiones de control que pueden ser dañinos para la imagen del gobierno.
El Partido Nacional y el ala conservadora del Liberal esperan que se concluya la evaluación de impacto ambiental referida a la polémica mina Carmichael de Adani, en Queensland y cerca de la Gran Barrera de Coral, que puede atraer votos con la promesa de la creación de puestos de trabajo.
Según la media de los resultados de los sondeos de opinión en Australia, el Partido Laborista le lleva una ventaja de 53 a 47 puntos porcentuales a la Coalición Liberal-Nacional gobernante, cuando las proyecciones del complejo sistema de preferencias electorales las reducen a dos opciones.
Asimismo un informe exclusivo del diario Sydney Morning Herald indica que los sondeos internos del Partido Liberal apuntan que al exprimer ministro Tony Abbott le irá “diabólicamente mal”, según comentó una fuente de esa formación política, ya que el revés en el escaño de Warringah será de un 12 por ciento.
Asimismo los liberales, apunta el diario, creen que tendrán un resultado positivo o neutral en el escaño de Wentworth, que ostentaba antes el exprimer ministro Malcolm Turnbull y pasó a manos de la independiente Kerryn Phelps.
De seguir la tendencia, el líder laborista Bill Shorten ganaría cómodamente, aunque en Nueva Gales del Sur tendrá que tener en la mira la desastrosa campaña en los últimos comicios estatales, que ganó Gladys Berijiklian. En esa jurisdicción, cuya capital es Sídney, confía en conservar los 24 escaños federales que tienen en Nueva Gales del Sur.
La víspera Shorten dijo que el Partido Laborista está listo para los comicios. También aprovechó en decir, desde la ciudad de Launceston, que el gobierno ha tirado la toalla frente al gobierno del país.
“Si el primer ministro quiere jugar juegos respecto a la fecha de la convocatoria de las elecciones, no estoy interesado en jugar”, comentó el líder opositor.
A pesar de la demora, los estrategas liberales ya comienzan a llegar al centro de la campaña electoral en Brisbane, mientras que los laboristas estarán basados en Parramatta, en el oeste de Sídney.
De acuerdo al cronograma de la Comisión Electoral Australiana, las elecciones deberían realizarse antes del 18 de mayo para renovar la mitad del Senado, de 75 curules, y para la totalidad de toda la Cámara de Representantes (151 escaños) esa misma fecha o antes del dos de noviembre.
También están las opciones del 25 de mayo y el 1 de julio si la Comisión Electoral Australiana obtiene fondos adicionales para el escrutinio. Y esto es porque el escrutinio de los votos debe terminar antes del final de junio.
