Los furiosos lugareños lanzaron lodo e insultaron al rey, la reina y presidente del Gobierno de España en la ciudad más afectada por las inundaciones, que han dejado hasta el momento más de 218 personas fallecidas, según cifras oficiales.

Más lluvias torrenciales cayeron sobre la Comunidad Valenciana después de que el rey Felipe VI, la reina Letizia y el presidente Pedro Sánchez se vieran obligados a abandonar Paiporta, donde más de 70 personas murieron en las inundaciones del martes pasado.
El barro cubrió la cara y la ropa de los monarcas mientras trataban de calmar a la multitud enfurecida, en escenas que pusieron de manifiesto la furia ante la respuesta al desastre, que ha dejado decenas de desaparecidos.
El rey y la reina acudieron a un centro de crisis en Paiporta. Pero los guardias de seguridad adicionales pronto tuvieron que mantener a la multitud enfurecida, que gritaba "asesinos", alejada de la realeza y del presidente. Utilizaron sombrillas para evitar que el barro cayera sobre la pareja real.

El rey dijo más tarde que España tenía que "entender la ira y la frustración" de las personas afectadas por la devastación de las ciudades donde los coches se han dejado acumulados en montones de barro en las calles.
En un video publicado en las redes sociales, el rey pidió al público que diera a las víctimas "la esperanza y la garantía de que el Estado en su conjunto está presente".
La mayor parte de la furia parecía estar dirigida contra Sánchez y el jefe del gobierno regional de Valencia, Carlos Mazón.
"Comprendo la ira social y, por supuesto, estoy aquí para recibirla. Esta es mi obligación política y moral", dijo Mazon en una publicación en X.
La ventanilla trasera del coche de Sánchez se rompió antes de que él y los políticos locales se marcharan rápidamente. El líder socialista dijo que, si bien empatizaba con la "angustia y el sufrimiento" de las víctimas, condenaba "todas las formas de violencia".

"Pueblos enterrados por el barro"
Las autoridades han sido objeto de críticas por la falta de advertencias antes de las inundaciones y por la lentitud de la reacción posterior.
"Soy consciente de que la respuesta no es suficiente, que hay problemas y una grave escasez... pueblos enterrados por el barro, personas desesperadas que buscan a sus familiares... tenemos que mejorar", dijo Sánchez.
Con el envío de 10.000 soldados, policías y guardias civiles adicionales a la región de Valencia, España ha ordenado ahora su mayor despliegue de fuerzas militares y de seguridad en tiempos de paz, dijo Sánchez.
"Gracias a las personas que han venido a ayudarnos, a todas, porque de parte de las autoridades: nada", dijo una furiosa Estrella Cáceres, de 66 años, a la Agencia France-Presse en la ciudad de Sedavi.
En Chiva, la propietaria de un restaurante, Danna Daniella, dijo que todavía estaba conmocionada, obsesionada por los recuerdos de personas atrapadas por las devastadoras inundaciones que "pedían ayuda y no había nada que pudiéramos hacer".
"Te vuelve loco. Buscas respuestas y no las encuentras".
