El desacreditado cardenal George Pell, antiguo tesorero y exnúmero tres del Vaticano, ha perdido su lucha en tribunales para que anulen su condena por abusar sexualmente a dos niños de trece años.
Después de más de dos meses de deliberaciones, un panel de tres jueces emitió la decisión de mantener la condena al ex funcionario del Vaticano de 78 años de edad.
"El cardenal Pell tuvo éxito al conseguir apelar en relación con el primer motivo de la sentencia; sin embargo, por mayoría, la apelación ha sido desestimada", dijo la presidenta del tribunal, Anne Ferguson.
Tras la lectura de la resolución, se escucharon vítores en las puertas de la corte de Victoria.
El Tribunal Supremo de Victoria emitió su decisión poco después de las 9.30 de la mañana, en un resumen transmitido en vivo al mundo en el sitio web de la corte.
El fallo fue respaldado por dos de los tres jueces, por lo que se confirma la sentencia.
El condenado por pederastia cumple al menos tres años y ocho meses entre rejas por abusar sexualmente de dos menores del coro del colegio St Patrick’s, en Melbourne, entre 1996 y 1997.
Los abogados de Pell presentaron 13 objeciones a sus condenas, planteando una serie de dudas; desde la imposibilidad física de que Pell se pudiera haber quitado su túnica durante los abusos, hasta la credibilidad del testigo principal.

Además de histórico, el caso es inusual, ya que se basa en gran medida en el testimonio a puerta cerrada de la única víctima sobreviviente, que no puede ser nombrada por razones legales.
La defensa de Pell argumentó durante el proceso de apelación que el jurado no pudo haber dictado un veredicto de culpabilidad “más allá de toda duda razonable”, ya que que se basó únicamente en el testimonio de la víctima sobreviviente y no se presentaron otras evidencias.
Además de este argumento central, la defensa alegó que se cometieron "irregularidades fundamentales" durante el proceso, ya que no se brindó a Pell la oportunidad de declararse "culpable" o "no culpable" frente al jurado, tal y como dictaminan varios artículos de la Ley de Procedimiento Penal australiana.
El tercer argumento es que el juez debió permitir que el entonces abogado de Pell, Robert Richter, presentara al jurado un vídeo animado de 19 minutos en el que intentaba reconstruir su versión de los hechos, pero que fue rechazado para evitar la posibilidad de que el jurado lo considerase factual.
Pell continuaría cumpliendo su condena, que le permite salir en libertad condicional en 2022, aunque con la posibilidad de recurrir la decisión ante la máxima instancia judicial de Australia.
