Australia está en medio de lo que probablemente sea la peor temporada de gripe en al menos 15 años, con más de 70.000 personas contagiadas en lo que va del año, informaron las autoridades de salud.
En agosto, siete personas de entre 70 y 94 años de edad perdieron sus vidas a causa de un brote de gripe en un hogar de ancianos administrado por la iglesia anglicana en el noreste de Victoria.
El asilo de ancianos St John's Village en la localidad de Wangaratta notificó a las autoridades de salud sobre el brote el 14 de agosto y las dos primeras muertes ocurrieron dos días después.
Al menos doce residentes siguen enfermos y uno se encuentra en estado crítico.
La presidente de la sede de la Asociación Médica Australiana en Victoria (AMA), la Dra. Lorraine Baker, dijo a la cadena ABC que Australia está experimentando una temporada de gripe “excepcionalmente grave”.
"Es una de las peores temporadas de los últimos 15 años y los números de personas contagiadas siguen aumentando. Podría llegar a ser la peor temperada de gripe de todos los tiempos", dijo la Dra. Baker.
En el estado de Victoria se registraron más de 11.000 casos de gripe este año.
El jefe de salud interino de Victoria, el Dr. Brett Sutton, ha dicho que los ancianos son particularmente vulnerables incluso cuando están vacunados porque la vacuna contra la gripe no funciona tan bien en las personas mayores.
"Las muertes y brotes no son eventos raros. Pero esta vez hemos tenido más de 60 muertes por lo tanto mi mensaje es el mismo que he estado enviando todas estas semanas; la gente mayor es el grupo más vulnerable y los brotes se han producido en los centros de atención de ancianos donde el número de contagios ha sido el más alto que hemos visto", señaló el Dr. Sutton.
Mientras tanto, en declaraciones a la cadena ABC, el obispo John Parkes, presidente del asilo de ancianos St John's Village donde se registraron las siete muertes, afirmó que las personas ancianas que murieron de gripe, tenían también otros problemas médicos.
"Cada una de esas personas sufría condiciones de salud previas que las hacían especialmente vulnerables; no obstante la pérdida de cualquier residente nos entristece y la muerte de siete personas es una tragedia para sus familias y para nosotros", declaró el Obispo John Parkes.
