El ministro de Aguas Regionales del estado de Nueva Gales del Sur, Niall Blair, dijo a la ABC que el gobierno de esa jurisdicción ya no tiene soluciones bajo la manga y que la supervivencia de los peces están "fuera del control del gobierno".
Ayer el ministro confirmó la muerte de cientos de miles de peces en Menindee, en el sureste de Australia, en una “catástrofe ecológica” que de da en menos de tres meses en ese lugar.
Asimismo en las redes sociales circulan desde ayer fotografías de los peces muertos, ante la rabia y desesperación de los lugareños. Algunos de ellos ya compran agua potable porque la situación es insostenible.
Este incidente sucede después de la muerte de más de un millón de peces a mediados de diciembre y principios de enero en Menindee, aparentemente por la presencia de un alga tóxica que absorbe el oxígeno del agua y cuyo impacto es agravado por la sequía y los cambios dramáticos de temperatura.

El ministro estatal comentó que el gobierno ya no tiene otras soluciones en mente, tras la colocación de aparatos para inyectar aire al río para intentar mantener a los peces vivos, pero el último descenso registrado el domingo de las temperaturas en más de 20 grados, parecen haber acabado con los peces.
