El Gobierno australiano seguirá los pasos de Nueva Zelanda en un plan para intentar romper con el ciclo de dependencia de miles de australianos al pago de la seguridad social.
El ministro australiano de Servicios Sociales, Christian Porter, anunció un paquete de casi 100 millones de dólares, para permitir que los gobiernos estatales y territoriales las organizaciones soliciten ese dinero para desarrollar programas de intervención temprana que saquen a las personas del sistema y motivarlos a que se capaciten o trabajen.
Un nuevo informe de la consultora Pricewaterhouse Coopers reveló que los cuidadores jóvenes, los padres jóvenes y algunos estudiantes están en riesgo de caer en una dependencia del sistema de seguridad social de por vida .
El modelo, que contempla la vigilancia, evaluación y suspensión en caso de fracaso de los programas, ha permitido que Nueva Zelanda reduzca su gasto en el rubro de la seguridad social en miles de millones de dólares.




