El ejército puso fin a 36 horas de desesperación en la que miles de jóvenes y niños africanos pusieron en peligro sus vidas, con la permisividad de Marruecos.
Han pasado unos días desde la mayor crisis migratoria que ha sufrido España en toda su historia. Ceuta, ciudad ubicada en el norte de África, recibió en apenas 36 horas el 10% de su población. Una avalancha de 8000 indocumentados que pusieron en riesgo su vida para entrar en territorio europeo y español.
El gobierno de Pedro Sánchez movilizó al ejército para poner fin al "coladero" nunca antes visto, con la permisividad de Marruecos. La frontera que separa al país africano de territorio español en Ceuta tiene forma de espigón marítimo, su forma de entrada es a nado desde el país alauí. Así entraron los miles de inmigrantes que pudieron sortear esa barrera, aunque de todos ellos, el gobierno ha podido devolver 5600.
Melilla, la otra ciudad española, ubicada en territorio africano, también sufrió la entrada de irregulares a consecuencia del efecto llamada, aunque en este caso la entrada es vía terrestre a través de un triple vallado que le separa de Marruecos.
Los motivos de esta entrada inesperada y muy bien coordinada vienen ante el descontento del gobierno de Marruecos por la acogida de España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital ante su mal estado de salud. El país africano consideró una provocación este hecho y junto con el respaldo que tiene de Estados Unidos, se sintió con fortaleza para presionar tanto a España como a Europa. El periodista Daniel Sola de Popular Televisión Melilla nos relata cómo se encuentran ahora las dos ciudades ante esta crisis.
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