Preceptos religiosos como el halal islámico y el kosher judío exigen un tipo de sacrificio específico del animal. Pero la legislación australiana no coincide necesariamente con estas modalidades de sacrificio.
Seguramente más de una vez te has topado en alguna tienda de comestibles, carnicería o restaurant, con las palabras "halal" o "kosher". Estos son dos conceptos que se refieren a prácticas religiosas que regulan la alimentación de musulmanes y judíos respectivamente, pero también señalan el modo en cómo se deben sacrificar los animales que serán consumidos por los adherentes a alguna de estas creencias.
Las prácticas del halal y el kosher son milenarias y están basadas en preceptos religiosos. Este asunto ha sido noticia en el último tiempo en el mundo debido a la decisión de Bélgica, que se suma a los países escandinavos y a Eslovaquía, en prohibir las prácticas de sacrificio animal exigidas por estas religiones.
En el caso específico del sacrificio animal para consumo humano, tanto en el kosher judío como en el halal islámico, el animal debe ser sacrificado con un corte seco hecho por un cuchillo muy afilado que cercena la vena yugular y la arteria carótida. Según estas mismas prescripciones, está vetado aturdir al animal antes de sacrificarlo. Estas prácticas deben realizarse en presencia de un rabino, en el caso del kosher, o de una autoridad islámica, en el caso del halal, quienes se encargan de certificar la adhesión irrestricta al precepto religioso que se está realizando.
¿Pero qué sucede en el caso de Australia? ¿Cómo se sacrifican los animales para el consumo humano en el país? ¿Se prioriza el bienestar animal o los códigos religiosos?
En SBS Radio conversamos con Paula González-Rivas, veterinaria e investigadora de la Universidad de Melbourne, quien nos explica las leyes australianas referentes al sacrificio animal para la industria cárnica y los motivos para elegir un método u otro.





