Los políticos federales regresaron a Camberra el lunes para la última semana de sesiones antes del presupuesto federal a fines de marzo. Para el Primer Ministro de Australia, Scott Morrison, la semana arranca ensombrecida por varias derrotas que prometen provocar olas dentro de la política australiana.
Sinopsis:
El fantasma de la derrota del proyecto de ley sobre discriminación religiosa la semana pasada persigue a Morrison, quien se ve aparentemente blindado frente a la opinión pública, en las declaraciones de sus aliados en el gabinete, como el Tesorero John Frydenberg y el ministro de Defensa, Peter Dutton, quienes desmienten rumores de un debilitamiento de Morrison liderazgo y aseguran que el Primer Ministro continuará en el cargo cuando gane la venidera elección.
Sin embargo, la “sublevación” de los cinco diputados liberales que desafiaron al Primer Ministro al pasarse al bando del laborismo, que buscaba enmendar una parte del proyecto de ley discriminación religiosa con el fin de extender protecciones a los estudiantes transgénero, es interpretada por analistas como una estocada que hubiese podido ser políticamente mortal para el liderazgo de Morrison si no estuviésemos a las puertas de una elección federal, según algunos analistas.
“Cabría esperar que el partido laborista votara en contra de las medidas del partido liberal, y más de una medida tan ideológica… Ese es su trabajo, es la oposición, y además era una ley muy divisiva. Pero lo interesante aquí es que cinco diputados liberales han votado en contra y esa es una señal de debilidad”, explica el politólogo y experto electoral de la Universidad de Griffith, Ferrán Martínez i Coma.
Es una señal de debilidad interna, y a la vez de no haber cumplido una promesa electoral … En esa ley había capital político.
Luego, el fin de semana, más malas noticias. El partido liberal de Nueva Gales del Sur perdió el escaño de Bega al laborismo en las elecciones suplementarias de ese estado, los que representa una pérdida histórica. Además, sufrieron un vuelco en su contra en el asiento de Willoughby, que ostentaba de la ex premier Gladys Berejiklian.
El Premier liberal de Nueva Gales del Sur, Dominic Perottet, asumió la responsabilidad por el resultado adverso en las elecciones suplementarias.
"Yo asumo la responsabilidad de este resultado como el Premier del estado. Yo soy el líder del gobierno, y mi trabajo es el comunicar de manera clara hacia dónde se dirige el estado, y asegurarme de que vamos en camino hacia el futuro, así que, como líder, en esto recae sobre mí," dijo el Premier, quien confesó sentirse “decepcionado”.
Si bien los resultados de unas elecciones suplementarias en Nueva Gales del Sur (by-election en inglés), no tienen una incidencia directa en la política federal, algunos analistas consideran que son problemáticos para la coalición, justo antes de las elecciones federales.
“Obvio que a nadie le gusta perder unas elecciones, obvio que prefieres ir a una elección federal sin haber perdido una by-election, y si, obviamente que lo van a utilizar como una señal … Pero yo diría que lo más importante es la derrota del proyecto de ley, porque allí había capital político.”
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