Miles de jóvenes habían salido a las calles de Barcelona para alentar al presidente catalán Carles Puigdemont a declarar la independencia, y se toparon una vez más con la agonía y el desconcierto.
Mientras miles de estudiantes esperaban en silencio ante la sede de la Generalitat catalana, él optó finalmente por dejar al parlamento la responsabilidad de tomar una decisión sobre la independencia.
Entrevista con el alcalde de Alella en Cataluña, Adreu Francisco.
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