Los líderes de los dos partidos mayoritarios: el Primer Ministro Malcolm Turnbull y el líder de la Oposición Laborista, Bill Shorten, se enfrentaron en un cara a cara
Era el primer debate transmitido por la televisión pública.
El cambio climático, el recorte de impuestos a las clases medias y altas y la confianza o desconfianza hacia ellos, fueron los temas que dominaron el evento, ante el Club de la Prensa de Canberra.
Malcolm Turnbull inició hablando sobre su historia como un empresario exitoso antes de involucrarse en la política ya a los 50 años, y subrayando que entiende cómo hacer que la economía prospere.
Bill Shorten habló de su historia como líder sindical, de su convicción respecto a ofrecer oportunidades, a fair go para todos los australianos, y remarcando que era hijo de una madre soltera, lo que le permite entender cómo vive la gente común y corriente.
Pero hubo algunos pocos momentos en que los líderes alentaron algo el debate. El tema de la seguridad de frontera fue uno de esos: El hecho triste del asunto es que los australianos no pueden confiar en que el Laborismo mantenga las fronteras seguras, decía Turnbull, mientras Shorten le respondía Usted debería avergonzarse por lo que acaba de decir
Shorten también contraatacó a Turnbull acusándolo de hacer retroactivas sus políticas respecto a las pensiones de jubilación, lo que el primer ministro quiso negar vehementemente, no sabemos si lo logró ante los ojos de los televidentes.
El tema del cambio climático de alguna manera se reflejó en qué tan genuinos son los candidatos, en si están demostrando lo que realmente piensan o tienen una retórica para complacer a sus colegas.
Esto le decía Shorten a Turnbull: Qué pasó con el anterior Malcolm Turnbull sobre el cambio climático? Eras impresionante cuando te enfrentabas al tema. Ahora estás implementando las políticas de Tony Abbott. La verdad es que hay diferencias entre nuestras políticas. La nuestra se basa en lo que dicen los científicos, no lo que dice Tony Abbott y los escépticos de su bancada
Ambos líderes esquivaron la respuesta cuando se les preguntó sobre el grado de confianza que los australianos podrían tener en ellos, dado que ambos habían depuesto a los tres previos primeros ministros. Turnbull cuando depuso a Tony Abbott, Y Shorten, cuando orquestó la deposición de Kevin Rudd y Julia Gillard.




