Europa celebra unas elecciones con votación histórica de participación, elimina la gran coalición, vira a los nacionalismos y fragmenta el Parlamento.
La Unión Europea ha celebrado las elecciones con mayor participación en los últimos veinte años en pleno debate sobre los nacionalismos. Populares y socialdemócratas pierden su mayoría absoluta, al tiempo que la subida de Verdes y liberales frena el auge de la ultraderecha y el sentimiento eurófobo en la Unión Europea. Aunque las fuerzas de estos últimos no obtuvieron un 30% mínimo de votos necesarios para el bloqueo, sí ponen en relieve el cambio de la Unión. Especialmente decisivos han sido los resultados en Reino Unido, Francia, Italia o Polonia que apuestan claramente por el ala dura.
El Partido Popular Europeo se impuso con claridad con 179 escaños, cifra inferior a los 216, cinco años atrás. Socialdemócratas, segundos con 150 escaños, 35 menos que en 2014. La Gran Coalición del bipartidismo desaparece y se abren paso nuevos partidos y dudas sobre el viraje de la Unión. Por su parte, la subida de centristas y Verdes en Alemania o Bélgica les consolidan como la tercera fuerza más votada.
Por otro lado, con un 33%, el partido de Nigel Farage ha barrido en las islas británicas. Unas elecciones que se celebraron un día antes de la renuncia de Theresa May.
En Francia, Emmanuel Macron ha sido el segundo partido por la mínima por detrás de la extrema derecha de Marine Le Pen, aunque por poco, con un 23, 53% frente al 22,47% del partido del gobierno. Los Verdes sorprendieron como tercera elección con un 13,1%.
En Italia, la Liga de Matteo Salvini, habría logrado el 32% de los votos y podría convertirse en el partido con más diputados y busca ya apoyos.
El este, plantea desafíos tras el 52,14% de Orban. El Fidesz partido antiinmigración y nacionalista de Hungría logra 13 escaños.
Con estos resultados, expertos en el campo político, como Ferrán Martínez i Coma, profesor en la Univerdad Griffith, aseguran que los resultados no son buenas noticias.
“No me parecen unos resultados para estar muy contentos”.
La entrada fulgurante de nacionalistas, a pesar de los resultados de liberal- demócratas, pone encima de la mesa asuntos claves como la inmigración u otros debates anteriormente en un segundo plano.
“Me parece preocupante el caso de Polonia, pues tienen problemas para comprender cómo se entienden en Europa los conceptos de derechos y libertades”, asegura el experto.
En Grecia, sin embargo, los conservadores de Nueva Democracia se han impuesto a Syriza con un 33,3%, sobre el 23,9% de Tsipras, penalizada por sus políticas sociales y adelanta elecciones. Escucha el análisis del profesor Martínez más arriba.




