El controvertido TPP se firmó hoy en Nueva Zelanda. Ahora los gobiernos deben convencer a sus pueblos de su conveniencia
Hoy se firmó en Nueva Zelanda el TPP, el ambicioso acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica que aspira a transformarse en uno de los mayores tratados de libre comercio.
Los signatarios del acuerdo son Estados Unidos, Australia, Canadá, México, Perú, Chile, Brunei, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.
El primer ministro anfitrión John Key celebró esta firma, asegurando que el TPP dará mucho mejor acceso a bienes y servicios a los 800 millones de habitantes de los doce países firmantes" que representan un 36% del Producto Interno Bruto Mundial.
Las naciones suscriptoras tienen un plazo de dos años para ratificar el acuerdo, que fue alcanzado en octubre de 2015 luego de una maratónica sesión de cinco días en Atlanta y que puso fin a siete años de complejas negociaciones.
En Australia, el ministro de Comercio Exterior Andrew Robb, dice que Australia es uno de los países más beneficiados por el acuerdo, particularmente en el área de la agricultura. Según él se vislumbra un crecimiento del 19 por ciento en la actividad agrícola hacia el 2025, lo que significa para los agricultores millones de dólares en ganancias.
Desde Washington esta noche el presidente Barack Obama celebró la firma del acuerdo.
"El TPP permite que Estados Unidos -y no países como China, que esta fuera del acuerdo- escriban las normas de circulación (comercial) en el siglo XXI, lo cual es especialmente importante en una región tan dinámica como Asia-Pacífico", señaló Obama en un comunicado.
Pero en algunos casos existen dudas y la ceremonia de este jueves fue empaña por grupos de manifestantes que, temerosos por el impacto de este acuerdo sobre el mercado laboral, bloquearon las calles frente al Sky City Convention Center.
También la semana pasada hubo protestas masivas en Malasia.
Por el lado de los gobiernos y los legislativos también hay dudas, como es el caso del nuevo ejecutivo liberal de Canadá que ya advirtió la semana pasada, a través de su ministra de Comercio Chrystia Freeland que "muchos canadienses no se han decidido sobre el TPP y muchos más tienen dudas", por lo cual habrá un examen en profundidad antes de ver si es ratificado.
En el gobierno mexicano la óptica es diferente y la canciller Claudia Ruiz Massieu había dicho hace algunas semanas en entrevista con la AFP que este acuerdo "es un complemento a nuestra estrategia de consolidarnos como una de las economías más abiertas del mundo a través de tratados de libre comercio".




