El 4 de septiembre, Chile decidirá en un plebiscito si sustituye la Constitución instaurada bajo la dictadura de Augusto Pinochet o la sustituye por una nueva Carta Magna considerada la más feminista del mundo. Los últimos sondeos revelan que se puede imponer la opción de rechazo al texto propuesto, pero los expertos creen que el resultado está muy abierto. Escucha el informe del corresponsal de SBS Spanish en Latinoamérica, Wilfredo Salamanca.
Sinopsis
En menos de veinte años, Chile pasó de ser uno de los países más conservadores de Latinoamérica, con el divorcio y cualquier tipo de aborto prohibidos, a escribir una de las constituciones más feministas del mundo.
Se trata de un texto que gira sobre la igualdad de género y que será aprobado o rechazado el próximo 4 de septiembre en el plebiscito del país suramericano que sepultaría la Constitución de 1983 durante la dictadura de Augusto Pinochet.
La igualdad se mostró desde la integración de los 154 miembros de la Convención Constituyente, elegidos democráticamente para que redactaran el nuevo texto en un año. Esta conformación rompió moldes al ser el primero en el mundo integrado por igual número de hombres y mujeres.
Un aspecto pionero se recoge en el Artículo 1, que define la democracia como “inclusiva y paritaria” y establece que todos los poderes y organismos del Estado, incluso la Policía y las Fuerzas Armadas, deben estar integrados por al menos un 50% de mujeres.
Según los expertos, la propuesta constitucional recoge aspectos vanguardistas como la paridad en las instituciones, la interrupción voluntaria del embarazo y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, así como el derecho a una vida libre de violencia machista.
En tanto, miles de mujeres chilenas de todas las edades con pañuelos verdes y morados, los colores del feminismo, marcharon por Santiago para pedir que se apruebe la nueva Constitución y se deseche el actual, escrito por la dictadura pinochetista, enmendado parcialmente en democracia y sin menciones a la perspectiva de género.
En el catálogo de derechos de la propuesta constitucional chilena, también se consagran, entre otros, la educación sexual integral, la vida libre de violencia de género, el derecho a la identidad “en todas sus dimensiones y manifestaciones, incluyendo las características sexuales, identidades y expresiones de género, nombre y orientaciones sexoafectivas”, el reconocimiento de las familias “en sus diversas formas, expresiones y modos de vida” y la justicia con perspectiva de género.
Rechazo de la propuesta
La presidenta de la organización Siempre por la Vida, Bernardita Silva, denuncia que la propuesta constitucional "amenaza a la vida de los que están por nacer" y pidió "una verdadera agenda pro-mujer con medidas para las madres con embarazos vulnerables".
Además, el obispo Sergio Pérez, Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile, fijó la posición de la iglesia católica del país suramericano.
Al inicio del proceso constitucional, los sondeos daban por vencedora la opción de aprobar el nuevo texto al inicio del proceso, pero las últimas encuestas mostraron una mayoría decidida a rechazarlo, con una diferencia de 10 puntos y un alto porcentaje de indecisos.
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