La masturbación no causa ceguera, ni locura, ni provoca que salgan pelos en las manos. Es un ejercicio sano para conocer la sexualidad de uno mismo.
Así lo afirma la sexóloga española Elena Crespi, quien defiende la necesidad de que tanto hombres y mujeres se masturben para conocer su propia sexualidad y derribar los tabúes.
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