A menos de dos semanas del balotaje presidencial del 21 de junio, un juez de Bogotá prohibió el uso de la camiseta de la selección nacional de Colombia en mítines políticos, desatando choques en las campañas políticas.
EN ESTE PODCAST:
- El forcejeo electoral entre el derechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda ya no solo se juega en las plazas públicas, sino en los tribunales.
- El objeto del litigio es la camiseta amarilla de la selección nacional de fútbol.
- La disputa por la identidad nacional dio un giro dramático cuando el ciudadano que promovió el recurso legal anunció el retiro de la demanda tras recibir graves amenazas contra su vida.
En Colombia el fútbol nunca ha sido sólo un juego, pero este junio se ha convertido en el principal campo de batalla por la presidencia.
A menos de dos semanas del balotaje definitivo del 21 de junio, la disputa entre el derechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda ya no solo se juega en las plazas públicas, sino en los tribunales. El objeto del litigio es la camiseta amarilla de la selección nacional de fútbol.
Un juez de Bogotá sacudió el tablero electoral. El juzgado 120 penal municipal con función de conocimiento admitió una acción de tutela y dispuso una medida cautelar que ordena a Abelardo de la Espriella y a su movimiento abstenerse de utilizar la camiseta, los colores o cualquier emblema de la selección Colombia como elementos identificadores de su campaña en espacios públicos o medios de comunicación.
La tensión estalló inmediatamente después de la primera vuelta del 31 de mayo. En una conferencia de prensa, el candidato Iván Cepeda cuestionó duramente a su rival por el uso proselitista de la prenda, argumentando que violaba la equidad electoral.
El fallo judicial busca proteger los derechos a la igualdad, la no discriminación y la participación política. De hecho, la medida respondió directamente a la acción interpuesta por el ciudadano Wilman Ramiro Bocanegra, quien afirmó sentirse “estigmatizado” en sus ideas de izquierda por el uso político y excluyente de la prenda tricolor.
La respuesta desde la acera opuesta no se hizo esperar. Fiel a su estilo confrontativo, Abelardo de la Espriella apareció de inmediato en sus redes sociales vistiendo desafiantemente la indumentaria amarilla para fijar su postura ante sus seguidores.
Esta disputa por la indumentaria no estalla en un momento cualquiera. Ocurre a escasos días de que ruede el balón en la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
Por eso, el factor institucional se movió con fuerza. En la Casa de Nariño, el presidente saliente, Gustavo Petro, encabezó el acto público de despedida a los 26 futbolistas. Vistiendo la misma camisa tricolor, Petro cargó su discurso de simbolismo político para contrarrestar la narrativa de la oposición. Así lo difundió en canales de la presidencia de la república.
El uso político del fútbol no es nuevo. Ya se vio en Brasil durante el año electoral 2022, cuando el bolsonarismo adoptó la 'verdeamarela'. Sin embargo, en esta Colombia fracturada de cara al balotaje, el caso ha dado un giro dramático de última hora.
A pesar de haber ganado el primer pulso judicial, el ciudadano que promovió la demanda, Wilman Bocanegra, emitió un comunicado difundido en redes sociales asegurando que fue obligado a retirar el recurso legal debido a graves amenazas contra su vida y la de su familia.
Con el desistimiento del denunciante sobre la mesa por motivos de seguridad y las elecciones a la vuelta de la esquina, el debate de las propuestas económicas y sociales para los colombianos queda una vez más eclipsado en el país por la feroz batalla política por quién tiene el derecho legítimo de sudar la camiseta de la Selección Colombia.





