María Alejandra*, una estudiante colombiana de 24 años que vive en Melbourne, jamás se imaginó que terminaría en cuidados intensivos por la COVID-19. “Todo fue muy rápido, no sé en qué momento pasó porque pasé de estar muy bien a estar muy mal”, contó a SBS Spanish.
Las características del nuevo coronavirus hace pensar erróneamente que es una cosa de viejos y personas vulnerables, quienes son los más susceptibles a morir por esta infección. Sin embargo, es la población joven de 20 a 29 años la que más contagios ha tenido en Australia y que en su gran mayoría se recupera rápidamente.
En Melbourne, que con sus casi 5 millones de habitantes es la más poblada de Australia y es el epicentro de la segunda ola de COVID-19 en el país, se infectaron con este virus de forma misteriosa María Alejandra* y sus compañeros de pisos, pero solamente la joven colombiana fue gravemente afectada ya que el resto permanecieron asintomáticos.
“Todo fue muy rápido. No sé en qué momento pasó porque pasé de estar muy bien a estar muy mal. Llegó una ambulancia porque los signos vitales no me respondían”, relató la joven, al asegurar que no sabe cómo adquirió el virus.
Puntos destacados:
- Australia registra hasta el momento más de 26.000 casos de COVID-19, de los cuales unos 6.000 se cuentan entre los jóvenes de 20 a 29 años de edad, el sector de la población que más infecciones registran, mientras los ancianos mayores de 80 son los más propensos a morir por el virus.
- María Alejandra* desconoce cómo se infectó y fue internada en la UCI por dos días.
- Las autoridades australianas han corrido con los gastos de su tratamiento hospitalario, que incluyó la conexión a un respirador mecánico.
María Alejandra* tiene recuerdos fragmentados de lo que sucedió en el Hospital Real de Melbourne, aunque aún le queda muy presente que estaba “muy asustada” por lo que le estaba pasando.
“Llegué a urgencias en ambulancia, estuve allí un día en urgencias. Lo que me recuerdo es que estaba impactada y asustada”, cuenta la estudiante internacional, al precisar que en esa sala se quedó unas 24 horas y estuvo bajo la atención de un equipo conformado por un médico, una enfermera y un auxiliar.
“Después me pasaron a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), en donde estuve dos días. La atención fue buena persona te atiende una sola persona y el médico hace su ronda una vez al día”, precisó la hispana al comentar que le sorprendió que la entubaran para conectarla al respirador mecánico.
En el Hospital, María Alejandra* explica que el personal médico hizo todo lo posible por ayudarla y comunicarse con ella, incluso buscaron traductores y le ayudaron para que no corra con los gastos al entender de que se trataba de una inmigrante con visa temporal y desempleada por las medidas restrictivas adoptadas por la COVID-19 en el estado de Victoria.
Asimismo, los funcionarios del gobierno (de Victoria), “me llamaron para saber cómo estaba. Yo siento que tuvieron un buen comportamiento respecto a mi caso”, precisó María Alejandra*al acotar que no sabe si ese es el caso de todos los estudiantes internacionales y titulares con visas temporales afectados por el virus.
Según el portal del gobierno de Victoria, las personas extranjeras que no son elegibles para la cobertura de Medicare generalmente tienen un seguro, un requisito que es obligatorio para los inmigrantes con visas de estudiantes o temporales.
“Para aquellos que no tienen una cobertura de seguro adecuada, los hospitales de Victoria renunciarán a los costos del tratamiento”, precisa el gobierno de este estado al insistir que “estos acuerdos se han establecido para asegurar que los problemas de pago no sean una barrera para las personas del extranjero con síntomas de coronavirus (COVID-19) que buscan asesoramiento médico temprano”.
Del dolor de cabeza a la asfixia insoportable
María Alejandra**, quien echó de menos tener el apoyo de su familia durante su crisis, recuerda que en principio las pruebas para detectar la COVID-19 le dieron en dos oportunidades negativo, pero después el laboratorio la contactó para anunciarle que había contraído el virus.
“Me asusté mucho porque no quería contagiar a nadie y pensaba que de pronto en esos dos días le pude haber hecho daño a alguien”, relató esta joven quien tiene formación de enfermería en su país de origen.
Tras conocer los resultados, María Alejandra* comenzó a sentir dolor de cabeza y cuerpo, pero su condición se fue deteriorando rápidamente en los dos días siguientes, con calofríos interminables y fiebre de 39 grados.
“Mis 'flatmates' me ayudaron mucho, intentaron bajarme la fiebre. Soy enfermera e intentaba decirles lo que tenían que hacer , pero la fiebre no bajaba”, recordó.
Pero súbitamente “me quedé sin aire. Me estaba asfixiando, no podía dormir porque me asfixiaba”, manifestó María Alejandra* al agregar que después “me asusté, aguanté unos días pensando que iba a mejorar pero nada mejoró y empeoré progresivamente”.
La COVID-19 la ha golpeado con fuerza a María Alejandra* ya que le ha causado un impacto muy fuerte en su ánimo, le hizo bajar mucho de peso y sobre todo le dió un gran susto que nunca olvidará.
Ya recuperada y mirando retrospectivamente lo que calificó “una de las cosas más difíciles que he vivido”, María Alejandra* reflexiona que en general “uno es muy irresponsable con el virus” y lo que es peor “realmente uno no sabe dónde puede contagiarse”-
En Australia, al inicio los casos eran importados, pero de los más de 26.000 que se registran en Australia, que incluyen más de 19.400 localizados en Victoria, más del 70 por ciento es por contagio local.
María Alejandra* es un nombre ficticio para proteger la identidad de esta persona que nos dio su testimonio con la condición del anonimato.
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