¿Los productos culturales y de entretenimiento esconden un discurso racista? El pasado fin de semana un videojuego dejaba la polémica servida en Australia, el Survival Island 3- Australia Story 3D, o Supervivencia en la Isla 3, donde presuntamente se matan aborígenes australianos.
El pasado fin de semana un videojuego dejaba la polémica servida en Australia, el Survival Island 3- Australia Story 3D, o Supervivencia en la Isla 3, donde presuntamente se matan aborígenes australianos.
La aplicación ha sido desarrollada por NIL Entertainment y se lanzó el pasado diciembre provocando muchas quejas por racismo y por promover la violencia. Una petición en change.org consiguió recoger 60.000 firmas para su retirada y finalmente el pasado sábado el juego desapareció de iTunes y de Google Play y más tarde de Amazon.
El ministerio de Comunicación y Arte realizará una investigación sobre el juego.
Por otro lado, el bloguero One Angry Gamer asegura que no defiende el videojuego, pero dice que los medios y los periodistas mintieron sobre su contenido, ya que explica que se trata de una aplicación de supervivencia, no un juego de matar aborígenes.
Pero nosotros en Hora 13 hemos querido ir más allá y plantearnos si la sociedad escribe un discurso racista a través de los productos culturales.




