Puntos Destacados:
- La guerra iniciada por Rusia contra Ucrania mantiene un alto costo humano, con estimaciones que sitúan las bajas combinadas cerca de los 1,8 millones de personas, mientras las negociaciones no logran avances sustanciales.
- Los ataques a la infraestructura energética han agravado las condiciones de vida, especialmente en invierno. Organismos como ONU Mujeres advierten que millones de personas, particularmente mujeres, enfrentan dificultades laborales y domésticas por los cortes prolongados de electricidad.
- Cerca de 339.000 ciudadanos ucranianos residen actualmente en España. El testimonio de Anastasia, médica refugiada en Madrid, refleja los desafíos de reconstruir la vida profesional y personal lejos de su país, mientras mantiene la incertidumbre sobre un posible regreso.
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la guerra en Ucrania se mantiene activa, con ataques recurrentes y daños constantes a infraestructuras civiles.
En un reciente atentado en Leópolis, en el oeste del país, un agente de policía murió y otras 24 personas resultaron heridas tras la explosión de varios artefactos, según autoridades locales.
Las cifras de víctimas continúan en aumento. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales calcula que las bajas combinadas de ambos bandos podrían situarse en torno a 1,8 millones de personas y acercarse a los dos millones en los próximos meses.
Además de las pérdidas humanas, la destrucción de infraestructuras energéticas ha agravado las condiciones de vida, especialmente durante el invierno.
La ONU Mujeres ha advertido que millones de personas tienen dificultades para mantener electricidad y calefacción en sus hogares.
El organismo subraya que las mujeres se han visto particularmente afectadas, tanto por la sobrecarga en tareas de cuidado como por la pérdida de empleo en sectores como salud, educación y servicios sociales.
En diversas ciudades europeas se realizaron actos conmemorativos por el aniversario del conflicto.

Desde el Vaticano, el Papa León hizo un llamamiento a la paz y recordó el impacto humano sostenido de la guerra. En España, donde según datos oficiales residen cerca de 339.000 ciudadanos ucranianos con documentación en vigor, también se organizaron marchas de apoyo en ciudades como Madrid y Barcelona.
Entre quienes reconstruyen su vida lejos de Ucrania está Anastasia, una médica que salió de Kiev en marzo de 2022 en un tren de evacuación. Recuerda aquel día para SBS Spanish como “muy caótico”, marcado por el estrés y la sensación de abandonar su país sin saber cuándo podría regresar.
Casi cuatro años después, asegura que el tiempo no ha disipado la incertidumbre: “No se ve el fin”, afirma al referirse a la guerra y a las expectativas de paz que, en su opinión, no siempre se corresponden con la realidad sobre el terreno.
Durante este tiempo, Anastasia ha viajado en varias ocasiones a Ucrania para ver a su familia. Esos reencuentros, explica, le han dado energía para continuar, aunque la distancia sigue siendo difícil, especialmente ante el temor constante por la seguridad de sus seres queridos en Kiev.
Ese invierno fue un invierno muy duro… por la cantidad de misiles que lanzó Rusia, por cómo rompieron el sistema de calefacción de todas las ciudades, por lo menos de la capital, donde vive mi familia.Anastasia, refugiada ucraniana en Madrid
“Pero no vamos a tirar la toalla”, recalca.
En el ámbito diplomático, las negociaciones impulsadas con mediación internacional no han logrado avances significativos, en parte por las diferencias en torno a cuestiones territoriales.
El embajador ucraniano en Australia ha reiterado la necesidad de aumentar la presión económica sobre Moscú, especialmente en el sector energético, como herramienta para encarecer el esfuerzo bélico.
Cuatro años después del inicio de la invasión, el conflicto sigue teniendo profundas consecuencias humanas, sociales y económicas en medio de la incertidumbre.









