El gobierno de Colombia retomó esta semana en Venezuela la negociación para un acuerdo de paz con la guerrilla izquierdista del Ejército de Liberación Nacional (ELN), nombrando a un terrateniente que representa a la derecha más radical colombiana como máximo negociador gubernamental. Escucha el informe del corresponsal de SBS Spanish en Latinoamérica, Wilfredo Salamanca.
Sinopsis
En un giro radicalmente inesperado, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, incorporó a José Félix Lafaurie en la delegación gubernamental de negociación con la guerrilla izquierdista del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Se trata del representante de la derecha más radical colombiana y un terrateniente antipetrista que negociará con los insurgentes en Venezuela.
Además, para los guerrilleros y sectores más extremistas, el dirigente ganadero Lauforie representa en cierto modo el paramilitarismo, es decir, los ejércitos irregulares que crearon los hacendados para defenderse de las guerrillas izquierdistas o para despojar a los campesinos de sus tierras.
De manera sorpresiva en el Congreso Nacional de Ganaderos, en Barranquilla, el presidente Petro le solicitó a Lafaurie que integrara el equipo negociador del Gobierno de Colombia que esta semana retomó la negociación en Caracas con el guerrillero ELN.
La incorporación del hacendado llama la atención porque la tenencia de la tierra ha sido la tensión en medio siglo de la guerra en Colombia que se ha llevado por delante a más de 300 mil vidas. El 52 por ciento de la tierra colombiana está en manos del 1 por ciento de la población, por tanto, abundan los latifundios y los campesinos sin tierras.
Al finalizar el evento de los ganaderos, Lafaurie dijo que aceptaba la propuesta de Petro, para negociar con los guerrilleros alzados en armas desde hace 50 años.
Al inicio de octubre, el mandatario y el jefe de la poderosa Federación de Ganaderos de Colombia firmaron un acuerdo para la compra de 3 millones de hectáreas para distribuirlas entre campesinos sin tierra y así, alejarlos de la tentación de sembrar coca destinada al narcotráfico.
Mientras, los sectores conservadores apoyan la participación del terrateniente, porque su presencia representa a 700 mil ganaderos agremiados que conocerían de primera mano lo que se negocia y expondrían libremente sus desacuerdos.





