Ovidio Guzmán, detenido el pasado jueves 5 de enero en México, es hijo del encarcelado Joaquín "Chapo" Guzmán y responsable de un vasto tráfico de metanfetaminas hacia Estados Unidos, que ofrecía cinco millones de dólares por su captura.
Guzmán, de 32 años, es considerado el jefe de "Los Menores", una fracción del Cártel de Sinaloa, fundado hace cuatro décadas por el "Chapo", quien purga cadena perpetua en una prisión estadounidense.
Es el más conocido del clan "Los Chapitos", que completan sus hermanos Joaquín, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán, dedicados también al narcotráfico, según las autoridades mexicanas.
Nacido en Culiacán, capital del estado de Sinaloa, las autoridades estadounidenses lo requieren bajo cargos de distribuir cocaína, metanfetamina y marihuana en ese país.
El Departamento de Estado estadounidense señala que Guzmán se inició en el tráfico de drogas al heredar los negocios de su hermano Édgar, quien fue ejecutado en 2008 en Culiacán. Ovidio y su hermano Joaquín comenzaron entonces a comprar marihuana en México y cocaína en Colombia.
También adquirieron efedrina en Argentina para introducirla a México y producir metanfetamina.
Según las autoridades estadounidenses, Ovidio es responsable de laboratorios que producen mensualmente entre 1.360 y 2.200 kilogramos de metanfetaminas.
Entrevistados: Miguel Garza, director ejecutivo del Instituto para la Seguridad y la Democracia de México (INSYDE); y el reconocido historiador, académico y analista político Lorenzo Meyer.





