Hay llamados a tomar medidas enérgicas contra el intercambio de desinformación en línea. Pero ¿sería esto un ataque a la libertad de expresión?
La información falsa y la desinformación —información falsa, compartida intencionalmente o por error— ha sido calificada por el Foro Económico Mundial como el principal riesgo global en este momento.
Y las redes sociales no están ayudando mucho a la situación.
El creador y presentador del podcast Uncomfortable Conversations, Josh Szeps, asegura que “somos una civilización a la que de repente se le ha dado un arma nuclear de información en forma de redes sociales y la cual está a punto de tener inteligencia artificial como parte de ella, como si estuvieran echando gasolina al fuego”.
Defensor acérrimo de la libertad de expresión, a Szeps le preocupa que el intercambio de ideas en línea pueda malinterpretarse como un intercambio de información falsa.
“La realidad es que, si vas a vivir en una sociedad grande, diversa, pluralista y multiétnica... vas a tener que lidiar con un montón de ideas que algún sector de esa sociedad va a encontrar ofensivas o insultantes”, comparte a SBS Examines.
“Y algo de eso rayará en información errónea o desinformación.”
La Comisionada de Derechos Humanos, Lorraine Finlay, afirma que para avanzar, es necesario definir adecuadamente qué es la información falsa y la desinformación.
"Debemos proteger a las personas de la información falsa y, al mismo tiempo, asegurarnos de proteger la libertad de expresión", señala.





