El tema de aumentar o no el GST no sólo genera disputas entre el gobierno y la oposición, sino que ya las está produciendo al interior del partido laborista.
Varios políticos federales laboristas están criticando fuertemente a su copartidario, el premier de Australia del Sur, Jay Wetherill, quien quisiera ver un aumento de 5 puntos en el GST, -impuesto a bienes y servicios, que actualmente es del 10%.
Al centro de la disputa está el plan Educativo Gonski, diseñado durante el gobierno de Julia Gillard, y con el cual se financiarían de manera concreta, las necesidades del sector educativo.
Contrario a lo que piensa Wetherill, el líder de la oposición, Bill Shorten, dice que en un eventual gobierno laborista, el plan Gonski estaría totalmente financiado por 10 años, con 37 mil millones de dólares, a través de impuestos que se cobrarían a las compañías multinacionales, fondos de jubilación de los millonarios y venta de cigarrillos, sin necesidad de aumentar el GST.
Hoy, la última encuesta de Newspoll muestra que un 54 por ciento de los votantes se opone a un aumento del GST, mientras sólo el 37 por ciento lo aprueba.




