La justicia boliviana amplió por seis meses más la detención preventiva de la expresidenta interina Jeanine Áñez.
Áñez sucedió en noviembre de 2019 al izquierdista Evo Morales, quien renunció a la presidencia, después de 14 años en el poder, tras una convulsa situación política. La oposición lo acusó de haber promovido un fraude en las elecciones de un mes antes para quedarse en el poder hasta 2025.
La exmandataria fue detenida el 13 de marzo pasado, por los delitos de sedición, terrorismo y conspiración, a denuncia de la exparlamentaria del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), Lidia Patty.
La detención preventiva tiene el fin de contar con el tiempo suficiente para probar todos los presuntos delitos cometidos por la exmandataria derechista.
La convulsión política de fines de 2019 dejó unos 35 muertos, según una investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Junto a Áñez están detenidos dos de sus exministros, así como una decena de exjefes militares.
El oficialismo maneja la versión de que Morales sufrió un "golpe de estado", mientras la oposición señala que hubo una rebelión popular contra los planes de mantenerse en el poder.
Entrevistado: Carlos Cordero analista político y catedrático.








