PUNTOS DESTACADOS:
- En Ñuble y Biobío, unos 500 km al sur de Santiago, bomberos combaten por tercer día incendios que han consumido cerca de 35.000 hectáreas.
- Autoridades advirtieron que se han registrado nuevos focos en la región de la Araucanía.
- El aumento de las temperaturas y las condiciones de megasequía que golpean hace más de una década al centro y sur de Chile "han facilitado la propagación del fuego", según el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia.
Los bomberos en Chile luchan para controlar los incendios forestales que ya se han cobrado 20 vidas luego de arrasar con poblados enteros y que este lunes se expandían a otra región del sur del país.
En Ñuble y Biobío, unos 500 km al sur de Santiago, bomberos combaten por tercer día incendios que han consumido cerca de 35.000 hectáreas y destruyeron o dañaron un millar de casas.
"Hemos logrado controlar o acotar parte de los incendios; hay algunos que siguen muy activos y están en combate intenso", dijo el presidente Gabriel Boric la tarde del lunes, al hacer un balance desde la región del Ñuble.
El mandatario advirtió, no obstante, que se registran "nuevos focos en la región de la Araucanía y eso implica necesariamente dividir fuerzas".
La Araucanía es vecina a Biobío, la zona hasta ahora más afectada por las llamas, que arrasaron casi por entero localidades como Lirquén o Penco.
En un último reporte, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, informó de un nuevo fallecido en Biobío, con lo que el número de víctimas se elevó a 20.
La mayoría de las víctimas murieron alcanzadas por las llamas en Lirquén y Penco, donde la madrugada del domingo el incendió avanzó rápidamente.
"Fue horrible. Traté de mojar lo que más pude la casa, pero vi que las llamas venían hacia mi sector. Agarré a mi hijo, mi hermano sacó a mi perro, y huimos", contó Yagora Vásquez a la agencia de noticias AFP en Lirquén, pequeño poblado portuario convertido en uno de los epicentros de la tragedia.

Un miembro del Departamento de Bomberos de Chile pasa junto a un vehículo dañado por los incendios forestales en Penco, Chile, el 18 de enero de 2026. Source: AAP / Pablo Hidalgo/EPA
"Una ola de fuego"
En Lirquén, donde ya no eran visibles las llamas, los vecinos no dudan en comparar los incendios con lo que pasó en febrero de 2010, cuando un tsunami arrasó con la zona y dejó más de 500 víctimas en todo el país.
"Esto es mucho peor, mucho más devastador. En el terremoto se salió el mar, hubo destrozos, pero comparado con esto no es nada", lamenta Marelí Torres, de 53 años.
Después del tsunami, Torres y su familia abandonaron su casa en la costa "para evitar todo lo que era mar, porque siempre decían que iba a venir otro tsunami más fuerte".
Pero 16 años después, la vivienda en la que vivía sobre un cerro fue arrasada por "una ola de fuego, no de agua".
En Lirquén, los caminos de acceso estaban repletos de vecinos que volvieron a las que fueron sus casas para limpiar los escombros.
El jubilado Raúl Muñoz, de 67 años, recogía los escombros de lo que era su hogar. Tiene esperanza en que volverá a levantarse, aunque cree que tras esta tragedia su "población no va a volver a ser lo que era".
En los últimos años, los incendios forestales han afectado con fuerza Chile, en especial en la zona centro-sur.
En la Patagonia Argentina incendios han quemado más de 15.000 hectáreas.
Hace dos años, varios focos se desataron simultáneamente en los alrededores de la ciudad de Viña del Mar, 110 km al noroeste de Santiago, con un saldo de 138 muertos.
El aumento de las temperaturas y las condiciones de megasequía que golpean hace más de una década al centro y sur de Chile "han facilitado la propagación del fuego", según el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia.
En regiones del sur chileno se han registrado temperaturas "sin precedentes" de 41 grados Celsius.
Este lunes, el presidente Boric se reunió en el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago, con el mandatario electo José Antonio Kast, quien asume el gobierno el próximo 11 de marzo.
Boric dijo que habló con Kast sobre las labores de control de fuego y la reconstrucción que le tocará enfrentar al futuro gobierno.
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